Dos

musador

esperando...
Una señora va sentada en un colectivo tejiendo una bufanda para su nieta; lleva su bolso colgando del hombro, del lado del pasillo. Al señor que va parado a su lado se le cae su llavero, se agacha a recogerlo y lo guarda en el bolsillo. La señora se para, amenaza la panza del señor con sus agujas y le exige la billetera. El hombre saca la billetera del bolsillo y se la entrega. La señora guarda el tejido y la billetera en su bolso y se apresura a bajar del colectivo, corriendo hasta su casa. Al fin tranquila, orgullosamente busca la billetera en su bolso. Encuentra dos.

Nota. En mi país les decimos «colectivos» a los buses urbanos; es habitual que lleven pasajeros parados.
 
Una señora va sentada en un colectivo tejiendo una bufanda para su nieta; lleva su bolso colgando del hombro, del lado del pasillo. Al señor que va parado a su lado se le cae su llavero, se agacha a recogerlo y lo guarda en el bolsillo. La señora se para, amenaza la panza del señor con sus agujas y le exige la billetera. El hombre saca la billetera del bolsillo y se la entrega. La señora guarda el tejido y la billetera en su bolso y se apresura a bajar del colectivo, corriendo hasta su casa. Al fin tranquila, orgullosamente busca la billetera en su bolso. Encuentra dos.

Nota. En mi país les decimos «colectivos» a los buses urbanos; es habitual que lleven pasajeros parados.
¡Extraña forma de asaltar a un viajero!
 
Una señora va sentada en un colectivo tejiendo una bufanda para su nieta; lleva su bolso colgando del hombro, del lado del pasillo. Al señor que va parado a su lado se le cae su llavero, se agacha a recogerlo y lo guarda en el bolsillo. La señora se para, amenaza la panza del señor con sus agujas y le exige la billetera. El hombre saca la billetera del bolsillo y se la entrega. La señora guarda el tejido y la billetera en su bolso y se apresura a bajar del colectivo, corriendo hasta su casa. Al fin tranquila, orgullosamente busca la billetera en su bolso. Encuentra dos.

Nota. En mi país les decimos «colectivos» a los buses urbanos; es habitual que lleven pasajeros parados.

Muy seguro que ese asalto no se vio venir. La inseguridad no tiene límites, además de ser muy creativa al plantear modos de asalto.
 
¡Extraña forma de asaltar a un viajero!
Por los comentarios que veo me surge la duda acerca de la comprensión del relato: la señora mientras teje ve de reojo al señor que se agacha y guarda algo en su bolsillo, dando por sentado que le ha robado la billetera de su bolso; señora de carácter, decide recuperarla; el señor no solo no era ladrón sino que era un tanto pusilánime, y le entrega dócilmente su propia billetera. El ejercicio narrativo era contarlo de manera que el lector tenga la misma confusión que la señora, para que el «encuentra dos» resulte sorprendente. No sé si lo he logrado. Aparentemente, fue un sucedido.

gracias y abrazo
Jorge
 
Última edición:
Por los comentarios que veo me surge la duda acerca de la comprensión del relato: la señora mientras teje ve de reojo al señor que se agacha y guarda algo en su bolisllo, dando por sentado que le ha robado la billetera de su bolso; señora de carácter, decide recuperarla; el señor no solo no era ladrón sino que era un tanto pusilánime, y le entrega dócilmente su propia billetera. El ejercicio narrativo era contarlo de manera que el lector tenga la misma confusión que la señora, para que el «encuentra dos» resulte sorprendente. No sé si lo he logrado. Aparentemente, fue un sucedido.

gracias y abrazo
Jorge
Es un buen ejemplo para escenificar cómo el carácter pusilánime puede conducirnos a entregar docilmente nuestra "billetera" ante cualquier, supuesta amenaza por la firmeza de otro que, solo a nuestros ojos, va armado y que simplemente está confundido.
¡Dios nos libre de los pusilánimes sobre todo de serlo!
Porque un pusilánime va dejando un rastro de falsos valientes tras de sí.
Un abrazo.
Jazmín
 
Última edición por un moderador:
Muy seguro que ese asalto no se vio venir. La inseguridad no tiene límites, además de ser muy creativa al plantear modos de asalto.
Parece que no he logrado que se entienda: la señora creía que el señor le había robado la billetera, y lo amenazó para recuperarla.
gracias
Jorge
 
Solo fue un malentendido de
las dos parte; ahora le toca a la señora
demostrar que tan decente es.
El relato se comprende, pero como están las cosas
hoy en día
siempre pensamos lo peor.
Un abrazo.
PD: A mì me atraco una viejita,
pero como era tan mona
no me resistí.
 
Una señora va sentada en un colectivo tejiendo una bufanda para su nieta; lleva su bolso colgando del hombro, del lado del pasillo. Al señor que va parado a su lado se le cae su llavero, se agacha a recogerlo y lo guarda en el bolsillo. La señora se para, amenaza la panza del señor con sus agujas y le exige la billetera. El hombre saca la billetera del bolsillo y se la entrega. La señora guarda el tejido y la billetera en su bolso y se apresura a bajar del colectivo, corriendo hasta su casa. Al fin tranquila, orgullosamente busca la billetera en su bolso. Encuentra dos.

Nota. En mi país les decimos «colectivos» a los buses urbanos; es habitual que lleven pasajeros parados.

La señora confundida se fija en el señor, penso pero era ladron y de esa forma
le entrega su cartera..., luego ella se siente feliz al saber que su pertenencia
todavia estaba con ella. excelente el relato. saludos de luzyabsenta
 
Una señora va sentada en un colectivo tejiendo una bufanda para su nieta; lleva su bolso colgando del hombro, del lado del pasillo. Al señor que va parado a su lado se le cae su llavero, se agacha a recogerlo y lo guarda en el bolsillo. La señora se para, amenaza la panza del señor con sus agujas y le exige la billetera. El hombre saca la billetera del bolsillo y se la entrega. La señora guarda el tejido y la billetera en su bolso y se apresura a bajar del colectivo, corriendo hasta su casa. Al fin tranquila, orgullosamente busca la billetera en su bolso. Encuentra dos.

Nota. En mi país les decimos «colectivos» a los buses urbanos; es habitual que lleven pasajeros parados.

Me sorprenden dos hechos: como se defiende la señora y el descubrimiento final. Buen relato.
Cuentas mucho con pocas palabras.

Salud y ventura.
 
Ante todo, ejemplo de construcción de un microcuento. Yo creo que lo de la abuela no fue un asalto, sino un accidente. Pero es lo de menos. Me resta un poco que el señor le entregara su propia billetera sin más, pero bueno, suspensión de incredulidad. En todo caso, es un gran micro.
Un gusto pasar por tus letras. Saludos.

Edito: Respecto de tu preocupación, sí se deja entender bien el relato. Sobre todo porque al final el narrador dice «encuentra dos». Si la intención hubiera sido marcar que se trataba de un robo, estoy seguro que lo hubieras dejado bien en claro.
 
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