dark-maiden
Poeta fiel al portal
Aunque no te lo creas voy a hacer el esfuerzo
intelectual de recordar aquellas veces en las
que yo recorría las calles cantando al silencio
y a la sinfonía de las ruedas contra el asfalto.
Pasé de esconderme de la sociedad
a esconderme de la soledad.
Un cambio radical, o una prueba más
de la juventud recién estrenada.
Si eso es madurez, que me devuelvan
mi niñez de llantos contra la almohada,
porque al menos tendré la seguridad
de que esa acción no era responsabilidad mía.
La excesiva reflexión, me llevó a la desgracia.
La responsabilidad acabó intoxicada por las
siluetas de litronas, y la respiración de los
enfermos de cáncer.
Me miro y no me reconozco, aunque mi piel
refleje la pureza y la bondad.
¿Cómo pueden decirme que no ha pasado
el tiempo, si no encuentro a la niña que se
estremecía con sus cuentos y sus ojos de ensoñación?
Parece como si todas las colillas que apagué,
se levantaran contra mí y me obligaran a recogerlas
y aspirarlas hasta que no quedara oxígeno en
mis pulmones.
Le escribía a la vida y a la muerte,
ahora su concepto se difumina porque
para sentirme viva necesito inyectarme
ásperas dosis de muerte.
intelectual de recordar aquellas veces en las
que yo recorría las calles cantando al silencio
y a la sinfonía de las ruedas contra el asfalto.
Pasé de esconderme de la sociedad
a esconderme de la soledad.
Un cambio radical, o una prueba más
de la juventud recién estrenada.
Si eso es madurez, que me devuelvan
mi niñez de llantos contra la almohada,
porque al menos tendré la seguridad
de que esa acción no era responsabilidad mía.
La excesiva reflexión, me llevó a la desgracia.
La responsabilidad acabó intoxicada por las
siluetas de litronas, y la respiración de los
enfermos de cáncer.
Me miro y no me reconozco, aunque mi piel
refleje la pureza y la bondad.
¿Cómo pueden decirme que no ha pasado
el tiempo, si no encuentro a la niña que se
estremecía con sus cuentos y sus ojos de ensoñación?
Parece como si todas las colillas que apagué,
se levantaran contra mí y me obligaran a recogerlas
y aspirarlas hasta que no quedara oxígeno en
mis pulmones.
Le escribía a la vida y a la muerte,
ahora su concepto se difumina porque
para sentirme viva necesito inyectarme
ásperas dosis de muerte.