Sergio Delgado
Poeta recién llegado
El Dragón es extraño,
la última mutación sagrada,
por esa condición, no crea usted que él es bondadoso,
no se lo crea en absoluto,
no es humano,
es casi sagrado,
más cercano al mundo elemental,
viaja por los infiernos sin contaminarse,
por los cielos sin sentir nostalgia.
Un Dragón no demuestra los sentimientos,
su piel es dura,
parecida a un caparazón,
tiene la virtud de vivir en las entrañas de sus muertos,
de los que el devora sin compasión,
es una cuestión de sobrevivencia,
un Dragón es un devorador de esencias,
de hombres,
se traga a la humanidad,
vive de ella,
la atemoriza,
produce una mutación en ella,
lo he escuchado tan cercanamente,
su fuego me ha rozado la piel,
un Dragón puede vivir fácilmente en los precipicios,
muy cerca de la muerte,
es obvio, él es la muerte,
por eso su mirada prepotente y distante,
un Dragón es el último ser casi sagrado,
que vive entre dos mundos,
diera la impresión que no siente amor ni lástima.
pero sus lágrimas se convierten en diamantes,
por eso muchos cazadores buscan a un Dragón,
pero el vive en las sombras,
escudado por el silencio