AlejandroCifuente
Poeta recién llegado
A veces el espacio es un sueño desierto
que respira las tramas de la noche.
Sin embargo en el espacio no se cuelan los instantes
ni las marcas pausadas de lo eterno.
Se entreabren, en todo caso, las mareas de la nada
Y al mismo tiempo aquello que no es la nada
sino la sobriedad intermitente del vacío.
Igual que los amantes en su doble engaño
en su ceremonia de brújula que mira a un mismo tiempo
sin habitar siquiera los rincones de una jaula.
Y así nunca podemos alcanzar lo que siempre hemos tocado
la cuarta cuerda de un escrito abandonado sobre el cielo.
Esa cuerda de pájaro que nos suelta la garganta.
No puedo sostener un barco que naufraga entre la arena
ni doblar las espigas que abandonan los subsuelos
ni reír con la risa de las lágrimas.
Sólo puedo descasar
en el reverso que existe entre dos sombras.
que respira las tramas de la noche.
Sin embargo en el espacio no se cuelan los instantes
ni las marcas pausadas de lo eterno.
Se entreabren, en todo caso, las mareas de la nada
Y al mismo tiempo aquello que no es la nada
sino la sobriedad intermitente del vacío.
Igual que los amantes en su doble engaño
en su ceremonia de brújula que mira a un mismo tiempo
sin habitar siquiera los rincones de una jaula.
Y así nunca podemos alcanzar lo que siempre hemos tocado
la cuarta cuerda de un escrito abandonado sobre el cielo.
Esa cuerda de pájaro que nos suelta la garganta.
No puedo sostener un barco que naufraga entre la arena
ni doblar las espigas que abandonan los subsuelos
ni reír con la risa de las lágrimas.
Sólo puedo descasar
en el reverso que existe entre dos sombras.