daw
Poeta asiduo al portal
La tormenta del momento,
ha alcanzado a todo el tiempo,
es como una inundación de cuento,
es como escuchar a la vez mil lamentos.
Es quizás sentir la ira de un tal dios o viejo ermitaño,
es quizás sentir las quejas seniles de este viejo planeta,
es recordar que debemos devolver todo lo que aquí hemos recaudado,
es saber que ante toda futura duda no se hallaran las respuestas.
Es besar el último labio y disfrutar por horas la ajena saliva,
es salir del engaño de que el dinero es la vida,
es pensar en los sueños y a la vez soñar que no tengan salida,
es preguntarle de nuevo a tu dios ¿Qué estuviste haciendo allá arriba?.
Llora la parca maldita, en un rincón desolada,
lloran los bancos de oro, dándose cuenta que en fin... no servían de nada,
salen los marginales del mundo a disfrutar su libertad igualada,
todos juntos a la vez, hacia una inexistente salvación corren como manada,
aunque en el fondo se sepa bien, que de esta historia en segundos, no quedara nada.
ha alcanzado a todo el tiempo,
es como una inundación de cuento,
es como escuchar a la vez mil lamentos.
Es quizás sentir la ira de un tal dios o viejo ermitaño,
es quizás sentir las quejas seniles de este viejo planeta,
es recordar que debemos devolver todo lo que aquí hemos recaudado,
es saber que ante toda futura duda no se hallaran las respuestas.
Es besar el último labio y disfrutar por horas la ajena saliva,
es salir del engaño de que el dinero es la vida,
es pensar en los sueños y a la vez soñar que no tengan salida,
es preguntarle de nuevo a tu dios ¿Qué estuviste haciendo allá arriba?.
Llora la parca maldita, en un rincón desolada,
lloran los bancos de oro, dándose cuenta que en fin... no servían de nada,
salen los marginales del mundo a disfrutar su libertad igualada,
todos juntos a la vez, hacia una inexistente salvación corren como manada,
aunque en el fondo se sepa bien, que de esta historia en segundos, no quedara nada.
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