Carlos Aguilera Sendagorta
Poeta recién llegado
Dudas y tinieblas
Sordo por el aullar callado de los vientos
que abruman con su aliento mis silencios
escucho un grito aterrado de socorro
de mi alma ahogada en sus secretos.
Solo entre el rugido de los truenos
cegado por relámpagos y rayos
vago entre zanjas y entre charcos
vadeando mis misterios y mis miedos.
Empapado de sudores y torrentes
agotado de huir por los senderos;
en la espesura tenebrosa de las sombras
siento en mi piel los fríos zarpazos del acero
Sin esperar vivir hasta el mañana,
extenuado de huir de quien me acosa,
cansado, perdido y aterido
agonizo de miedo, desespero.
No sé dónde mirar en tanto oscuro;
no veo a donde llevarme con mis pasos,
mis manos no tocan más que nada
y mi pánico no evoca más que a muerto.
Deambulo entre barros que me agarran
en raíces que me enredan me tropiezo
las ramas me laceran y me apresan
y resbalo, y me trompico y me atropello
y por el miedo al ulular de las tinieblas
me respondo a mí solo en alaridos.
¿Dónde estás mi Dios que no te veo?.
¿Dónde he de enviarte mis palabras,
que de oración han pasado a súplica llagada?.
¿Dónde está esa luz para encontrarte
que estoy asolado sin sol en mis jornadas?.
¿Dónde tu calor para allegarme
que estoy aterido por mis yerros?.
Dime dónde, por mis espantos, implorarte,
que redimas mi historia de mugre y de despojos.
¿Dónde me esperas Padre en tus desvelos?.
Dime Señor, que yo estoy ciego
y no sé sino llorarte en mi extravío.