Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
No pongo en duda mi inocencia ni tu corrupción
no pongo en dudas que tú tengas lo que ocupa mi corazón,
no dudo de tus manos recorriendo media espalda
ni tus caricias embalsamando mi razón.
No pongo en duda las tribus de pasiones que desatas
ni los corales con que aprietas mi verdad,
no pongo en dudas que me enamores cada mañana
ni las boutiques con las que vistes este amor
a la hora de amar.
Y mira que yo dudo hasta de mi nombre
dudo hasta de la edad que yo debo tener,
pero no dudo de tu cuerpo escurriéndose en las noches
ni de tu respiro agitando mi piel.
No pongo en duda la puerta de vidrio empapada de sudor
ni mis sandalias caminando hacia tu boca,
no pongo en dudas las dilataciones de mi corazón
cuando miro que dejas caer la ropa.
Y mira que yo dudo hasta de las huellas de mis manos
dudo hasta de la talla de mi pantalón,
pero no dudo de las gotas que se hacen pedazos
cuando toca mi cuerpo tu sudor.
No pongo en duda ni una pieza de tu colección privada
ni pongo en duda las marcas de tu pecho en mi camisa,
y mira que yo dudo hasta de mi inocencia
que desde que te conozco la tengo guardada.
no pongo en dudas que tú tengas lo que ocupa mi corazón,
no dudo de tus manos recorriendo media espalda
ni tus caricias embalsamando mi razón.
No pongo en duda las tribus de pasiones que desatas
ni los corales con que aprietas mi verdad,
no pongo en dudas que me enamores cada mañana
ni las boutiques con las que vistes este amor
a la hora de amar.
Y mira que yo dudo hasta de mi nombre
dudo hasta de la edad que yo debo tener,
pero no dudo de tu cuerpo escurriéndose en las noches
ni de tu respiro agitando mi piel.
No pongo en duda la puerta de vidrio empapada de sudor
ni mis sandalias caminando hacia tu boca,
no pongo en dudas las dilataciones de mi corazón
cuando miro que dejas caer la ropa.
Y mira que yo dudo hasta de las huellas de mis manos
dudo hasta de la talla de mi pantalón,
pero no dudo de las gotas que se hacen pedazos
cuando toca mi cuerpo tu sudor.
No pongo en duda ni una pieza de tu colección privada
ni pongo en duda las marcas de tu pecho en mi camisa,
y mira que yo dudo hasta de mi inocencia
que desde que te conozco la tengo guardada.