May Morales
Poeta recién llegado
Me confunde tu actitud tan espontánea,
me sorprende el encanto que envuelve tus palabras
y la luz que irradian tus ojos tan de cerca,
más de pronto, se apagan;
y desaparece tu figura entre tu callada voz,
arrasando en un soplo con lo que esperé por tanto.
No atino converger con tus revueltos pensamientos,
ni pierdo vigilancia; sin embargo
entre tus brumas se extravía mi presencia.
Me quedo vacilante,
interceptando los momentos
que al final solo se hacen parte del pasado,
de mi pasado, ni siquiera el tuyo.
Decido abandonar esta batalla, pues no tengo adversario que combata,
o tengo uno tan fuerte, que aniquila mi ánimo guerrero.
¡Qué difícil luchar contra la nada!
o contra el todo de tu dispersa inclinación por lo vivido.
Aquí estoy, y acaso pareciera lo contrario,
que viajo en una nave que se topa en la barrera que te forjas,
y no te has dado cuenta,
por perderte en los instantes que tu mente se regresa,
y se queda en el ayer.
¿Esto es pérdida de tiempo?
¿y si la disfrazo de esperanza, qué me queda?:
el mismo vacío inicial, más ahora... duele.
me sorprende el encanto que envuelve tus palabras
y la luz que irradian tus ojos tan de cerca,
más de pronto, se apagan;
y desaparece tu figura entre tu callada voz,
arrasando en un soplo con lo que esperé por tanto.
No atino converger con tus revueltos pensamientos,
ni pierdo vigilancia; sin embargo
entre tus brumas se extravía mi presencia.
Me quedo vacilante,
interceptando los momentos
que al final solo se hacen parte del pasado,
de mi pasado, ni siquiera el tuyo.
Decido abandonar esta batalla, pues no tengo adversario que combata,
o tengo uno tan fuerte, que aniquila mi ánimo guerrero.
¡Qué difícil luchar contra la nada!
o contra el todo de tu dispersa inclinación por lo vivido.
Aquí estoy, y acaso pareciera lo contrario,
que viajo en una nave que se topa en la barrera que te forjas,
y no te has dado cuenta,
por perderte en los instantes que tu mente se regresa,
y se queda en el ayer.
¿Esto es pérdida de tiempo?
¿y si la disfrazo de esperanza, qué me queda?:
el mismo vacío inicial, más ahora... duele.