NiñaSanctuary
Poeta adicto al portal
Me dueles en el alma,
te siento, en el alma.
Yo, he cometido muchos errores,
he dicho en mi vida muchas mentiras.
He fingido, callado, dañado.
He tomado muy malas desiciones.
Pero tú, no eres una de ellas,
tú eres real, un acierto,
y te siento,
y me dueles.
No eres un error,
error hubiera sido negar
lo que ocurrió dentro de mi cuando te vi,
huir de tu mirada, de tu sonrisa,
huir de tu cuerpo, hacerme la difícil,
cuando lo que más quería
era ser de ti.
Error hubiera sido quedarme callada
y mirar como el tiempo pasaba silencioso,
tormentoso, alejándome de ti.
Eres real.
Y en tu mirada,
yo también soy real.
Pero dueles.
Duele no poder amarte
más que en secreto,
llorarte por las noches,
a escondidas,
quedarme con el nudo en
en la garganta,
sin cómplices ni testigos
de mi dolor.
Tan sólo Dios.
Sólo Él sabe cuánto me importas,
cuánto he hecho, para gustarte,
cuánto tiempo he pasado
pensándote,
y cuánto he pagado el atrevimiento
de no ignorarte.
Pero hoy, en la cornisa,
a un paso del final,
dueles muchísimo más.
Porque me has hecho ver
que a pesar de todo eso,
te resulto ya muy habitual;
una mujer más, que te busca;
una mujer más, que te admira,
como cualquier otra que puede alterar
tu sexo cuando se sienta y te habla bajito
y cantado, cerquita de ti.
Y duele.
Duele mirarme como cualquier cosa en tu vida,
porque tú en la mía, has sido una prioridad.
Duele saber que ni con el tiempo a favor
tengo en tu corazón un lugar,
quedándome tan sólo, con el papel
de aquella mujer con la que tuviste
un sexo genial.
Como esa otra y la otra y la otra...
Dueles. Fuerte. Recio. Súbito. Lancinante.
Como la fiebre que te tumba en cama
a delirar.
No, no quiero opio. No quiero fingir,
ni lo quiero disfrazar.
Con la misma pasión con la que te amo,
con esa misma te voy a sufrir.
Porque si tuviera la opción
de volver el tiempo atrás,
sin duda alguna, te volvería a elegir.
Pues contigo encontré una luz
que acompañó mi caminar,
que en estos años me hizo sonreír,
soñar, silbar, cantar, volar, crear, vivir.
Degustar tu piel fue delirar,
aprender de ti fue vibrar,
escucharnos hablar fue intimar,
confesiones que a más
nadie le pudiera contar.
Fuiste tú quién me cumplió
el deseo tan grande de volver a sentir...
A suspirar, a imaginar que yo
podía ser tu "alguien" especial.
Aunque ese sentir, también,
me haga llorar,
aunque hoy tenga que dejarte ir,
porque tal vez ya estás cansado de mí,
porque ya no te es suficiente mi cuerpo tocar,
y otras miradas te hagan la mía
fácilmente olvidar.
Me duele, en el alma,
me dueles así.
Con toda la furia que hierve en mi pecho,
y toda esta hambre que aún tengo de ti.
te siento, en el alma.
Yo, he cometido muchos errores,
he dicho en mi vida muchas mentiras.
He fingido, callado, dañado.
He tomado muy malas desiciones.
Pero tú, no eres una de ellas,
tú eres real, un acierto,
y te siento,
y me dueles.
No eres un error,
error hubiera sido negar
lo que ocurrió dentro de mi cuando te vi,
huir de tu mirada, de tu sonrisa,
huir de tu cuerpo, hacerme la difícil,
cuando lo que más quería
era ser de ti.
Error hubiera sido quedarme callada
y mirar como el tiempo pasaba silencioso,
tormentoso, alejándome de ti.
Eres real.
Y en tu mirada,
yo también soy real.
Pero dueles.
Duele no poder amarte
más que en secreto,
llorarte por las noches,
a escondidas,
quedarme con el nudo en
en la garganta,
sin cómplices ni testigos
de mi dolor.
Tan sólo Dios.
Sólo Él sabe cuánto me importas,
cuánto he hecho, para gustarte,
cuánto tiempo he pasado
pensándote,
y cuánto he pagado el atrevimiento
de no ignorarte.
Pero hoy, en la cornisa,
a un paso del final,
dueles muchísimo más.
Porque me has hecho ver
que a pesar de todo eso,
te resulto ya muy habitual;
una mujer más, que te busca;
una mujer más, que te admira,
como cualquier otra que puede alterar
tu sexo cuando se sienta y te habla bajito
y cantado, cerquita de ti.
Y duele.
Duele mirarme como cualquier cosa en tu vida,
porque tú en la mía, has sido una prioridad.
Duele saber que ni con el tiempo a favor
tengo en tu corazón un lugar,
quedándome tan sólo, con el papel
de aquella mujer con la que tuviste
un sexo genial.
Como esa otra y la otra y la otra...
Dueles. Fuerte. Recio. Súbito. Lancinante.
Como la fiebre que te tumba en cama
a delirar.
No, no quiero opio. No quiero fingir,
ni lo quiero disfrazar.
Con la misma pasión con la que te amo,
con esa misma te voy a sufrir.
Porque si tuviera la opción
de volver el tiempo atrás,
sin duda alguna, te volvería a elegir.
Pues contigo encontré una luz
que acompañó mi caminar,
que en estos años me hizo sonreír,
soñar, silbar, cantar, volar, crear, vivir.
Degustar tu piel fue delirar,
aprender de ti fue vibrar,
escucharnos hablar fue intimar,
confesiones que a más
nadie le pudiera contar.
Fuiste tú quién me cumplió
el deseo tan grande de volver a sentir...
A suspirar, a imaginar que yo
podía ser tu "alguien" especial.
Aunque ese sentir, también,
me haga llorar,
aunque hoy tenga que dejarte ir,
porque tal vez ya estás cansado de mí,
porque ya no te es suficiente mi cuerpo tocar,
y otras miradas te hagan la mía
fácilmente olvidar.
Me duele, en el alma,
me dueles así.
Con toda la furia que hierve en mi pecho,
y toda esta hambre que aún tengo de ti.
Última edición: