Mary C. López
Una mujer de líneas y procesos.
Duelo sin muerte.
La luz se apago
nadie es con ella,
solo el silencio la abraza
entre la cobija revuelta
sus brazos tiemblan.
¿Quién le atormenta?
¿Quién su fuerza cerceno,
provocando tal dolor?
Hoy solo está el deseo
de beber con acidez diestra
de la muerte su frio aliento.
No se ha cerrado su puerta
ni hueco esta su pecho;
quedó el pasado ingrato
bordado en punto y acento.
Pese a lo gris, pese a lo oscuro…
no encuentra olvido piadoso,
las fibras silenciosas protestan
tanto dolor las agobia, las tensa;
Cansada al fin su cuerpo se suelta,
¡No ha muerto! solo duerme;
piadoso el sueño la protege, pero mañana,
será más intenso
el duelo que lleva adherido a sus vísceras,
a sus huesos,
a la traslucida nitidez de su piel.
¿Quién con este caótico vivir,
intentar olvidar al menos puede?
Mary C. López
La luz se apago
nadie es con ella,
solo el silencio la abraza
entre la cobija revuelta
sus brazos tiemblan.
¿Quién le atormenta?
¿Quién su fuerza cerceno,
provocando tal dolor?
Hoy solo está el deseo
de beber con acidez diestra
de la muerte su frio aliento.
No se ha cerrado su puerta
ni hueco esta su pecho;
quedó el pasado ingrato
bordado en punto y acento.
Pese a lo gris, pese a lo oscuro…
no encuentra olvido piadoso,
las fibras silenciosas protestan
tanto dolor las agobia, las tensa;
Cansada al fin su cuerpo se suelta,
¡No ha muerto! solo duerme;
piadoso el sueño la protege, pero mañana,
será más intenso
el duelo que lleva adherido a sus vísceras,
a sus huesos,
a la traslucida nitidez de su piel.
¿Quién con este caótico vivir,
intentar olvidar al menos puede?
Mary C. López
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