Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
Duelo
Elaboré en mi mente las líneas de su rostro,
su voz que no puedo olvidar,
recordé los rasgos que no conducen a nadie,
radiqué en mi mente la carne y el espíritu.
Con sigilo entro y miro la cara de mi tormento,
y viene a mí de manera limpia
el como cruzábamos juntos
el camino hacia el duelo
el duelo que no termina.
Su cuerpo (obsesionado) aún intacto,
¡Ay, su sonrisa reservada! ¡Ay sus palabras!,
solamente sé que para no morir necesito verla
verla de nuevo.
Bajo la sombra de las estrellas
rostros hostiles de formas grotescas,
bocas terribles de dientes filudos me devoran,
animal transfundido en una agonía fluyente.
No más tormentos ,
que alguien me explique
quienes son estos demonios que me rodean
y esos pavores significando
brevemente mis perturbaciones,
recogeré las cenizas con una pasión de centinela
y sé que de nuevo tomarán su forma.
Elaboré en mi mente las líneas de su rostro,
su voz que no puedo olvidar,
recordé los rasgos que no conducen a nadie,
radiqué en mi mente la carne y el espíritu.
Con sigilo entro y miro la cara de mi tormento,
y viene a mí de manera limpia
el como cruzábamos juntos
el camino hacia el duelo
el duelo que no termina.
Su cuerpo (obsesionado) aún intacto,
¡Ay, su sonrisa reservada! ¡Ay sus palabras!,
solamente sé que para no morir necesito verla
verla de nuevo.
Bajo la sombra de las estrellas
rostros hostiles de formas grotescas,
bocas terribles de dientes filudos me devoran,
animal transfundido en una agonía fluyente.
No más tormentos ,
que alguien me explique
quienes son estos demonios que me rodean
y esos pavores significando
brevemente mis perturbaciones,
recogeré las cenizas con una pasión de centinela
y sé que de nuevo tomarán su forma.
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