Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Suavemente el sol se adueñó del mediodía,
sentí lucidez, y mis instintos vibrando a tu lado,
pequeñas llamas rosas florecían en tus manos
desleídas, ¡ah qué bandidas...! cuando las
ordenabas sobre tu indolencia tendida...
En tu descaso rapsódico imantaba tu gorro
escondiendo tu cabello de color avellana.
Fue la faz perfecta del amor perfecto donde
tus sutiles labios sólo aguardaban... Y en el
puro silencio de un segundo espeso tus ojos
oscuros intensos no sólo me miraban...
sentí lucidez, y mis instintos vibrando a tu lado,
pequeñas llamas rosas florecían en tus manos
desleídas, ¡ah qué bandidas...! cuando las
ordenabas sobre tu indolencia tendida...
En tu descaso rapsódico imantaba tu gorro
escondiendo tu cabello de color avellana.
Fue la faz perfecta del amor perfecto donde
tus sutiles labios sólo aguardaban... Y en el
puro silencio de un segundo espeso tus ojos
oscuros intensos no sólo me miraban...