Francyleth
Poeta asiduo al portal
El murmuro de tu silencio que cansado
se posa sobre mi pasión que dormida
ha quedado por tu oscura piel redimida
sin las flores y los besos que he anhelado.
La piel se quema por lo que está expreso
ni el viento logra apagar las lumbres
del espejismo de llegar a las cumbres
donde el placer es plegaria de un beso.
La sola razón de quedar tibia de calor
en un soplo de risas dulces y encantadas
en mi mente bailan duendes y hadas
y en mi corazón se hace sangre el dolor.
No hay intento de entender lo que acaece
no hay razón de saber que me engaña
el destino conmigo es cruel y se ensaña
y el corazón se acelera mientras se mece.
Pero la alegría que llega cuando se acaba,
el justo momento de la paz que al llegar
te hace subir al cielo y a la vez regresar
para olvidar porqué tu corazón lloraba.
se posa sobre mi pasión que dormida
ha quedado por tu oscura piel redimida
sin las flores y los besos que he anhelado.
La piel se quema por lo que está expreso
ni el viento logra apagar las lumbres
del espejismo de llegar a las cumbres
donde el placer es plegaria de un beso.
La sola razón de quedar tibia de calor
en un soplo de risas dulces y encantadas
en mi mente bailan duendes y hadas
y en mi corazón se hace sangre el dolor.
No hay intento de entender lo que acaece
no hay razón de saber que me engaña
el destino conmigo es cruel y se ensaña
y el corazón se acelera mientras se mece.
Pero la alegría que llega cuando se acaba,
el justo momento de la paz que al llegar
te hace subir al cielo y a la vez regresar
para olvidar porqué tu corazón lloraba.