Ladime Volcán
Poeta que considera el portal su segunda casa
Duerme entre cipreses
la pasión que me obedece.
Duerme entre olivos
la confusión de los motivos.
Duermen tus ojos, duermen...
Y al dormir, yo los asisto,
entre lágrimas que llueven,
y murmullos escondidos.
Duerme tu boca, y el camino hasta tu frente,
es de mis labios fervoroso recorrido.
Duerme la palabra, y en la palestra, dulcemente,
sorprendidos se colgaron los suspiros...
Duermen tus manos como diosas
posando su riqueza en el onírico vacío;
sabiéndose capaces de muchas cosas,
armoniosas orquestan su descanso merecido;
y ésta simple mortal, que las adorna,
no hace más que velar su sueño ungido;
porque al despertar, como la niña más mimosa,
besaré sus palmas y me premiarán con su tibio abrigo.
Duerme al fin el inconciente de mi rosa.
Duerme el carmesí de mi sentido.
Duermen, el verso y la dulce prosa.
Y sobre tu pecho, ya mi yo yace dormido...
Transcurre el tiempo, en el girar de las agujas...
Los vapores del silencio se difuminan presentidos.
Y una tenue y tímida luz, todo arrebuja,
sorprendiendo los dos cuerpos reunidos.
Adormece la fuerza de la noche...
Amanece, ya los pájaros entonan sus chillidos;
y la conjunción en el roce de unos seres
despierta al dulce amor que estaba urgido:
de la pasión que descansaba entre cipreses,
de la confusión de los motivos, sobre un pecho que es olivo,
de la mirada, que en tus ojos resplandece,
cuando se encuentran aún dormidos con los míos...
De los labios, ¡puerta de la vida!, mariposas,
aleteando mantras que alimentan mi sonrisa.
Y de tus manos, ¡benditas diosas¡,
que me llenan de infinitas alegrías...
Si me pillan en mi casa, me regañarán, pero es más fuerte que yo...Besos!::
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la pasión que me obedece.
Duerme entre olivos
la confusión de los motivos.
Duermen tus ojos, duermen...
Y al dormir, yo los asisto,
entre lágrimas que llueven,
y murmullos escondidos.
Duerme tu boca, y el camino hasta tu frente,
es de mis labios fervoroso recorrido.
Duerme la palabra, y en la palestra, dulcemente,
sorprendidos se colgaron los suspiros...
Duermen tus manos como diosas
posando su riqueza en el onírico vacío;
sabiéndose capaces de muchas cosas,
armoniosas orquestan su descanso merecido;
y ésta simple mortal, que las adorna,
no hace más que velar su sueño ungido;
porque al despertar, como la niña más mimosa,
besaré sus palmas y me premiarán con su tibio abrigo.
Duerme al fin el inconciente de mi rosa.
Duerme el carmesí de mi sentido.
Duermen, el verso y la dulce prosa.
Y sobre tu pecho, ya mi yo yace dormido...
Transcurre el tiempo, en el girar de las agujas...
Los vapores del silencio se difuminan presentidos.
Y una tenue y tímida luz, todo arrebuja,
sorprendiendo los dos cuerpos reunidos.
Adormece la fuerza de la noche...
Amanece, ya los pájaros entonan sus chillidos;
y la conjunción en el roce de unos seres
despierta al dulce amor que estaba urgido:
de la pasión que descansaba entre cipreses,
de la confusión de los motivos, sobre un pecho que es olivo,
de la mirada, que en tus ojos resplandece,
cuando se encuentran aún dormidos con los míos...
De los labios, ¡puerta de la vida!, mariposas,
aleteando mantras que alimentan mi sonrisa.
Y de tus manos, ¡benditas diosas¡,
que me llenan de infinitas alegrías...
Si me pillan en mi casa, me regañarán, pero es más fuerte que yo...Besos!::
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:: la imagino como niña traviesa,
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