Como manojos de escarcha
son mis mejores momentos,
cuando mi musa me abarca,
y me invade el pensamiento,
y me inunda la garganta,
y se aposenta en mi pecho.
El despertar de la musa,
quien pudiera realizar
ese poder que el artista
dice saber controlar,
como poder despertarla,
para hacer arte el cantar
de esta sencilla poesía,
que a mi pecho hace vibrar,
como recrear mi mano
ideas de mis entrañas,
que invadan tu corazón
y te inunden la garganta.
Me encuentro sobre mis pasos,
cual jinete mal herido,
encerrado en el fracaso,
apartado del camino.
Cargado como armadura,
sobre el dolor de tus huesos,
portador de la amargura
en el centro de tu pecho,
invasor de tu figura,
como musa me presento.
Soy el calor en la hoguera,
y el agua del fresco arroyo,
llevo en mí, risas y penas,
soy la luz que hay en tus ojos,
soy tu musa, tu querida,
y tú para mí un antojo,
la que colma con su llanto
las lágrimas de tu pecho,
la que inclina tu sonrisa,
con el dulzor de mis versos,
en tu oído las palabras,
soy yo la que las susurra,
la que te produce risas,
la paz que el alma te inunda
yo soy esa, la poesía
y tu habrás de ser mi pluma.
son mis mejores momentos,
cuando mi musa me abarca,
y me invade el pensamiento,
y me inunda la garganta,
y se aposenta en mi pecho.
El despertar de la musa,
quien pudiera realizar
ese poder que el artista
dice saber controlar,
como poder despertarla,
para hacer arte el cantar
de esta sencilla poesía,
que a mi pecho hace vibrar,
como recrear mi mano
ideas de mis entrañas,
que invadan tu corazón
y te inunden la garganta.
Me encuentro sobre mis pasos,
cual jinete mal herido,
encerrado en el fracaso,
apartado del camino.
Cargado como armadura,
sobre el dolor de tus huesos,
portador de la amargura
en el centro de tu pecho,
invasor de tu figura,
como musa me presento.
Soy el calor en la hoguera,
y el agua del fresco arroyo,
llevo en mí, risas y penas,
soy la luz que hay en tus ojos,
soy tu musa, tu querida,
y tú para mí un antojo,
la que colma con su llanto
las lágrimas de tu pecho,
la que inclina tu sonrisa,
con el dulzor de mis versos,
en tu oído las palabras,
soy yo la que las susurra,
la que te produce risas,
la paz que el alma te inunda
yo soy esa, la poesía
y tu habrás de ser mi pluma.