Lina Storni
Mujer Poeta
Latidos y estrellas
has tejido en en mi pelo.
Mi cuerpo fue otro cuando
tú lo tuviste,
cuando loco ,extasiado
recorriste mis manos...
un caudal de gemidos
se escapó de mis labios
...gemido gemido...
aullar de lobezna.
Mis ojos ,los tuyos
parsimonia infinita...
Chocar nuestras bocas
fundir nuestros sexos
morir en el coito,
atravesarnos el pecho
beber nuestras pieles sudorosas
de mieles...
Anclar nuestras pelvis en un giro infinito.
P.S
Mi noche fue otra prendido a tu cuerpo.
Te inquirí toda ,toda y te diste completa.
Te tomé, en la tormenta de tu ser sublimado
ardiendo inclemente, libidinosa, solemne
de abrazos y besos, de cuerpos fundidos
de sexos unidos con dicha insilente...
Tú estabas allí,
sin ropa
ante mí...
Olías a hembra, a divina mujer.
Sabías a historia, a largos cabellos
a dulce perfume de miel de duraznos.
Rozè el ancla suave
erecto
en tu espalda ,
en tus nalgas paradas...
mis manos cubrían tus senos enhiestos,
y luego volaron
hasta tu monte de venus...
¡Que dulce trasluz
Perderme en el ansia de tu amor azul!
Quisimos lamernos, acariciarnos, besarnos,
con lucidez de amantes hambrientos...
Yo te penetré al borde del abismo
Y entre tus gemidos, mis roncos quejidos
Y en el lugar tibio y divino de tu anatomía
toda tú fuiste mía!
Hundido en ti...
Fertilicé tus espacios, tu lirio
¡Tu rosa abierta
abierta por mi falo ancho!
Luego fueron besos, y besos y besos
Y abrazos y besos todavía con sed
a medias saciados
y lo hicimos
otra vez.
C.G
has tejido en en mi pelo.
Mi cuerpo fue otro cuando
tú lo tuviste,
cuando loco ,extasiado
recorriste mis manos...
un caudal de gemidos
se escapó de mis labios
...gemido gemido...
aullar de lobezna.
Mis ojos ,los tuyos
parsimonia infinita...
Chocar nuestras bocas
fundir nuestros sexos
morir en el coito,
atravesarnos el pecho
beber nuestras pieles sudorosas
de mieles...
Anclar nuestras pelvis en un giro infinito.
P.S
Mi noche fue otra prendido a tu cuerpo.
Te inquirí toda ,toda y te diste completa.
Te tomé, en la tormenta de tu ser sublimado
ardiendo inclemente, libidinosa, solemne
de abrazos y besos, de cuerpos fundidos
de sexos unidos con dicha insilente...
Tú estabas allí,
sin ropa
ante mí...
Olías a hembra, a divina mujer.
Sabías a historia, a largos cabellos
a dulce perfume de miel de duraznos.
Rozè el ancla suave
erecto
en tu espalda ,
en tus nalgas paradas...
mis manos cubrían tus senos enhiestos,
y luego volaron
hasta tu monte de venus...
¡Que dulce trasluz
Perderme en el ansia de tu amor azul!
Quisimos lamernos, acariciarnos, besarnos,
con lucidez de amantes hambrientos...
Yo te penetré al borde del abismo
Y entre tus gemidos, mis roncos quejidos
Y en el lugar tibio y divino de tu anatomía
toda tú fuiste mía!
Hundido en ti...
Fertilicé tus espacios, tu lirio
¡Tu rosa abierta
abierta por mi falo ancho!
Luego fueron besos, y besos y besos
Y abrazos y besos todavía con sed
a medias saciados
y lo hicimos
otra vez.
C.G
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