Con el último abrazo de la vida
contaré el lugar de mi destierro
tan hondo como traicionero,
como fría prisión de hierro
vedado a cualquier sueño
y a la luz de tu sonrisa.
Tu calor es sal en mis venas
que me protege de las hiedras
que impiden el olvido,
haciéndome uno contigo
me legas al mundo de los vivos,
marchitando el resto de caminos
y segando a guadaña los hilos
de pasados y destinos,
que en piedra han sido escritos
para recordar las penas
de las que he sido testigo.
contaré el lugar de mi destierro
tan hondo como traicionero,
como fría prisión de hierro
vedado a cualquier sueño
y a la luz de tu sonrisa.
Tu calor es sal en mis venas
que me protege de las hiedras
que impiden el olvido,
haciéndome uno contigo
me legas al mundo de los vivos,
marchitando el resto de caminos
y segando a guadaña los hilos
de pasados y destinos,
que en piedra han sido escritos
para recordar las penas
de las que he sido testigo.