Me quede sin palabras al conocerte,
me volví mudo por unos instantes,
después de ver esa dulce sonrisa,
de dulce sirena marina.
Me quede ciego al ver tu resplandor,
luciendo tu melena al viento,
que peinaba la brisa del mar,
de la Mallorca que llevo tan adentro,
Me quede sin tacto al abrazarte,
y acariciar tu cuerpo deseoso,
de unas caricias tiernas,
y dulces besos en tu rostro.
Tu dulce aroma a mar salada,
que tu cuerpo desprendía,
olor a rocas marinas,
del agua que por tu cuerpo corría.
Tu dulce canto de sirena,
me enamoro des de el primer momento,
sin tener piedad de este joven marinero,
que murió al querer tocar tu cuerpo.