Angel Siniestro
Poeta recién llegado
Tu frívola imagen seduce sin hablar
a los reos condenados a la noche;
desgarras con sutiles caricias
la bondad de sus cuerpos
para después escupir
sus enjutos cadáveres.
Danzas extasiada al son de sus gritos
hasta extinguir tus ansias de amor torturado,
y al notar que no es suficiente
¡Tu fatídica mirada se hinca sobre mí!
Estancas mi ser
sujetando cada corpúsculo
con solo una mirada,
y tu aterciopelada melena se enreda
sin cesar sobre mi voluntad,
mientras la sagacidad de tus besos
devoran mis oscuros deseos.
¡Oh! Mi cruel demencia,
abrazarte es tan sencillo
y tan sublime como abandonarse
a la inevitable muerte
¡Oh! Mi cruel demencia,
me asiste con tu desquiciado ardid
cautivando mi intrínseco demonio,
y ahora él, dormita en tu regazo
junto a la desesperación.
Mi lógica se ha postrado a tus pies
y se consume en el fuego de la libido
al tiempo que domas las alimañas
de la blasfema exaltación
¡No quiero redimirme!
Contrae nupcias con la razón,
saquea mis perturbados sentidos
y entrégame a tu locura
de irracional anarquía;
ultraja mi estúpido instinto
y degüella al maldito juicio,
alimenta con tus desvaríos
mi profana ansiedad.
¡Oh! Mi querida demencia,
Me llevas al paraíso (Babel)
suspendido en el éxtasis
de tu hermosa lujuria
atando a mi espalda
las alas de la esquizofrenia.
Gestar el desequilibrio mental
es lo que deseo en tus brazos,
y como un beodo
embriagarme de placer
hasta morir ahogado por tus besos.
Los disturbios se agitan en la razón
con la fuerza del titán
y la muerte solo es un adorno
que se contradice en mi cabeza.
¡Oh! Mi cruel demencia,
¡Mi dulce demencia!,
Sepulta mi cordura en tu entre pierna
y deja que me pierda en tu ambrosia
La locura nunca tuvo maestro,
Para los que vamos a volar
Sin rumbo perpetuo
Héroes del Silencio
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