Luciana Rubio
Poeta veterano en el portal
¡Calle!, ¡calle!*, decía, alma mía.
Todo el mundo quería ella ver.
De Alemania a Estambul, a saber,
Argentina, Brasil, Rumanía...
Pero vino mi fiel redentora,
de mis llagas cuidó, hasta que sana
me ha dejado, feliz y lozana
y ha partido a su mundo: andadora.
Y he quedado sembrada de amores.
Más afecto no puede caber
en esta alma, jarrón siempre seco.
Aun percibo su aroma de flores.
La canción con su voz de querer
me resuena en el alma, dulce eco.
Última edición: