Angelical TacituRna
Poeta recién llegado
Con mi fragancia, rocío,
los bordes de mi inocencia
y se abren los cielos.
El dulce aroma se impregna
en la noche de ensueño,
en lo profundo del silencio.
Sonrientes nuestros ojos,
¿y los anhelos?
húmedos como los sueños.
Tu corazón se estremece
en mis cálidas entrañas,
desde el génesis de mi edén.
En la oscuridad, los astros,
muestran tu piel de invierno
y te escondes como un niño.
¿Por qué te avergüenzas de ello?
Si esa estación es la que amo
y la que despierta mis sentidos.
Eterno y ávido es ese deseo,
que gozo al recorrer el camino
a tu preciada e idílica gracia.
¡En tu invierno, siento el sol resplandecer!
.
los bordes de mi inocencia
y se abren los cielos.
El dulce aroma se impregna
en la noche de ensueño,
en lo profundo del silencio.
Sonrientes nuestros ojos,
¿y los anhelos?
húmedos como los sueños.
Tu corazón se estremece
en mis cálidas entrañas,
desde el génesis de mi edén.
En la oscuridad, los astros,
muestran tu piel de invierno
y te escondes como un niño.
¿Por qué te avergüenzas de ello?
Si esa estación es la que amo
y la que despierta mis sentidos.
Eterno y ávido es ese deseo,
que gozo al recorrer el camino
a tu preciada e idílica gracia.
¡En tu invierno, siento el sol resplandecer!
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