Aplanado después de una noche de copas,
en nuestro sofá, testigo de nuestras caricias y secretos más íntimos .
Cuando el barceló aún no ha dejado de bucear entre mis neuronas, todavía dormidas
a pesar de lucir el sol del mediodía.
Me acuerdo de anoche, cuando la luna poco a poco, penetraba en nuestro salón ,y
con sus infinitos rayos saludaba e iluminaba
nuestros cuerpos desnudos y acurrucados,
entres sabanas de flores.
Y reía al ver nuestras caras serenas y tranquilas.
en nuestro sofá, testigo de nuestras caricias y secretos más íntimos .
Cuando el barceló aún no ha dejado de bucear entre mis neuronas, todavía dormidas
a pesar de lucir el sol del mediodía.
Me acuerdo de anoche, cuando la luna poco a poco, penetraba en nuestro salón ,y
con sus infinitos rayos saludaba e iluminaba
nuestros cuerpos desnudos y acurrucados,
entres sabanas de flores.
Y reía al ver nuestras caras serenas y tranquilas.