El aire te ignora
como el brillo de una flor extinguida
inyectandonos la esperanza ruinosa
a cada nueva bocanada
entono la canción navideña
de todos los domingos
nariz aburrida y mal perfume
como si conociese el elixir de tus cabellos
al danzar con las pezuñas del corazón
mis palabras horadadas
aún tienen silencios que perdonar
y ni siquiera albergan
la voz impronunciable
de un sólo amén
al calor de las sombras
te sostiene la mirada
el péndulo salvaje del amanecer
que saquean los ángeles
obligados por su radical pureza
y estruendosas treguas
como el brillo de una flor extinguida
inyectandonos la esperanza ruinosa
a cada nueva bocanada
entono la canción navideña
de todos los domingos
nariz aburrida y mal perfume
como si conociese el elixir de tus cabellos
al danzar con las pezuñas del corazón
mis palabras horadadas
aún tienen silencios que perdonar
y ni siquiera albergan
la voz impronunciable
de un sólo amén
al calor de las sombras
te sostiene la mirada
el péndulo salvaje del amanecer
que saquean los ángeles
obligados por su radical pureza
y estruendosas treguas
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