pedro hernández
Poeta que considera el portal su segunda casa
Oh, mi dulcinea,
venid a mi plenitud,
por que cosa
te iras otra vez,
o sera
que tendre que
bajar una estrella
para tí.
Oh,
hermosa dama,
en mi plenitud
os serais
mi adorada amante,
o seguiras detras
de la oca,
como el halcon
a su divina
presa.
Oh
brillantes de mis
pesares,
amaneced
en mis sueños
dulces,
o te descubriría
más agonia,
cuando te falta
el aire que una
vez respiras.
Pisareis detras
de mis huellas,
o
os podras,
seguir el camino
sola,
oh amistad
de oscuros espejos,
me acercareis a ti,
como la u,
para escrbirte
la frase
y si estubiese
el permiso
podria gritar
al viento,
y sin callar
te diriá,
te amo
amada mia.
Hoy
montaria
mi caballo
y sin armadura,
contaria tus pasos
y de encontrarte
ya no seria pasado,
te amo mi pequeña Dulcinea
te amo Dulcinea.
venid a mi plenitud,
por que cosa
te iras otra vez,
o sera
que tendre que
bajar una estrella
para tí.
Oh,
hermosa dama,
en mi plenitud
os serais
mi adorada amante,
o seguiras detras
de la oca,
como el halcon
a su divina
presa.
Oh
brillantes de mis
pesares,
amaneced
en mis sueños
dulces,
o te descubriría
más agonia,
cuando te falta
el aire que una
vez respiras.
Pisareis detras
de mis huellas,
o
os podras,
seguir el camino
sola,
oh amistad
de oscuros espejos,
me acercareis a ti,
como la u,
para escrbirte
la frase
y si estubiese
el permiso
podria gritar
al viento,
y sin callar
te diriá,
te amo
amada mia.
Hoy
montaria
mi caballo
y sin armadura,
contaria tus pasos
y de encontrarte
ya no seria pasado,
te amo mi pequeña Dulcinea
te amo Dulcinea.