Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Rara vez he sabido de un hombre
Que no sea Adán
Que encuentre a una mujer que eclipse al sol,
Sin tener que pedir permiso para su cometido,
Porque él se lo da con gusto
Porque él se enamora de ella.
Que sea capaz de inundar con su voz al desierto
Que se apacigua
Con su armonioso canto celestial,
Que te haga puro y santo con un beso
Aún cuando eso
Es tan difícil sino eres Dios,
Pero ella lo hace parecer tan fácil
Que te dejas tentar.
Y que tenga los labios tan rojos
Que los desee el cielo,
Y que provoque que los ángeles se vuelvan humanos
Y los hombres se vuelvan ángeles al verlos.
Pero eres tú, eres la mujer,
Sólo tú podrías hacerlo, amor, con sólo quererlo
Porque en este mundo que conozco
Sólo tú eres mujer, sólo tú eres reina,
Cuando tu mirada se anida en mis ojos
No necesitas decir nada
Porque tus ojos me hablan con música de fondo
Que me transporta a un mundo de paz.
Y no importa nada más, porque estoy contigo
Y sé que tú te encargas de asesinar la soledad
Y tu amor es tan dulce y bueno como tus besos,
Y las caricias que me das me hechizan.
Cuando me cantas al oído
Con una voz que cuando no la escucho la extraño
Y me enciende con su aire el corazón,
Cuando me apartas el frío con tu aliento
Y me cobijas con tu cuerpo que es perfecto,
Y es un regalo de Dios para los ojos que lo ven
Puedo dormir tranquilo pensando que te beso
Y me besas aún cuando estamos lejos.
Y ésta noche cuando el frío se ahogue en tus besos
Desearé yo ser el ahogado sin remedio,
Desearé que me duerman tus brazos y tu rostro,
Pero estaré en mi cama jugando con tu recuerdo
Y calentaré con tu imagen mis huesos
Y no sentiré frío porque estarás conmigo.
Y tu imagen me calentará hasta el amanecer
Cuando eclipses al sol,
Y me despertaré pensando que te quiero
Y te diré que en este mundo que conozco
De todo el universo
Eres tú la única mujer que vale la pena.
Que no sea Adán
Que encuentre a una mujer que eclipse al sol,
Sin tener que pedir permiso para su cometido,
Porque él se lo da con gusto
Porque él se enamora de ella.
Que sea capaz de inundar con su voz al desierto
Que se apacigua
Con su armonioso canto celestial,
Que te haga puro y santo con un beso
Aún cuando eso
Es tan difícil sino eres Dios,
Pero ella lo hace parecer tan fácil
Que te dejas tentar.
Y que tenga los labios tan rojos
Que los desee el cielo,
Y que provoque que los ángeles se vuelvan humanos
Y los hombres se vuelvan ángeles al verlos.
Pero eres tú, eres la mujer,
Sólo tú podrías hacerlo, amor, con sólo quererlo
Porque en este mundo que conozco
Sólo tú eres mujer, sólo tú eres reina,
Cuando tu mirada se anida en mis ojos
No necesitas decir nada
Porque tus ojos me hablan con música de fondo
Que me transporta a un mundo de paz.
Y no importa nada más, porque estoy contigo
Y sé que tú te encargas de asesinar la soledad
Y tu amor es tan dulce y bueno como tus besos,
Y las caricias que me das me hechizan.
Cuando me cantas al oído
Con una voz que cuando no la escucho la extraño
Y me enciende con su aire el corazón,
Cuando me apartas el frío con tu aliento
Y me cobijas con tu cuerpo que es perfecto,
Y es un regalo de Dios para los ojos que lo ven
Puedo dormir tranquilo pensando que te beso
Y me besas aún cuando estamos lejos.
Y ésta noche cuando el frío se ahogue en tus besos
Desearé yo ser el ahogado sin remedio,
Desearé que me duerman tus brazos y tu rostro,
Pero estaré en mi cama jugando con tu recuerdo
Y calentaré con tu imagen mis huesos
Y no sentiré frío porque estarás conmigo.
Y tu imagen me calentará hasta el amanecer
Cuando eclipses al sol,
Y me despertaré pensando que te quiero
Y te diré que en este mundo que conozco
De todo el universo
Eres tú la única mujer que vale la pena.
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