De muslo a muslo van los jinetes
con un incendio de sal
mancillando los templos.
Un ansia de tigres
pone roja la tierra;
roja la espalda,
como una escalinata de dioses sedientos.
(Quieta y mínima como luna
en brazos de sol permaneces)
Entre cordilleras
encuentro una selva de sombras,
un abismo donde caen mis besos,
como mariposas entumecidas.
(Quieta y mínima como luna
en brazos de sol permaneces)
Hay un temblor, Un viejo temblor
de tierra viva; de mujer joven.
Nuestros tambores siguen su canto.
Palpitan
Un pulso de olas,
un pulso de mar,
tocan mis dedos.
(Quieta y mínima como luna
en brazos de sol permaneces)
Un silencio de campana castigada
se agita en tu boca.
Los tigres duermen.
Los jinetes dejan la llanura.
Los tambores cesan su ruido de trueno.
(Quieta y mínima como luna
en brazos de sol permaneces)