edww
Poeta asiduo al portal
La luna visitó esta tarde al sol,
cuentan las estrellas que le dio dos besos y un obsequio
con detalles al reverso... de una promesa que olvido,
aquel viejo y cansado sol.
Y la luna le reprocha a ese astro desafiante,
su descuido en esas cosas del amor,
pero el sol que es orgulloso ya no quiso dar razón,
mas estando fascinado ante aquel encuentro inesperado,
le fingió un poco de enojo para hacerse el ofendido,
aun sabiendo en su interior, que todo era por culpa
de su olvido en del amor.
Y la luna,... ella siempre tan serena, cedió en su corazón,
para evitar que se enojase en ese encuentro tan fugaz,
el furioso sol de marzo, que hoy tocó su corazón.
Más tarde en un rincón, como si fueran jóvenes los dos,
se acercaron lentamente para hablar...
del amor y sus bondades.
Y la luna dijo...
Y el sol dijo...
Y nosotros dijimos, que pasara entre esos dos.
Y fue allá en ese rincón, cuan lejano a nuestros ojos
que nos llama a descubrirlo con miradas alteradas
y satélites que giran al compás de nuestras vidas,
en donde la luna junto al sol, reanudaron su pasión,
de tantos años de ocasión.
Mientras todo eso sucedía, entre estrellas y otros astros,
la tierra que es celosa se cubría con nubes negras,
ya que así nadie vería, lo que arriba sucedía.
y ante aquella oscuridad provocada por amor,
fuimos presa del temor,
yo un poco más curioso, me asome por la ventana,
pero en vano fue mi intento, de observar algunos besos,
de dos astros tan inmensos allá en el firmamento,
donde todo es como un verso sin medida ni cadencias
y una extraña coincidencia.
Ya la luna se despide de aquel sol tan traicionero,
que se mofa de los celos y se acerca un poco al suelo,
pues la tierra tan sumisa, volverá a ser su consuelo.,
mientras que a nosotros los curiosos,
sólo nos queda una enorme decepción
por no haber visto la traición
que en el cielo se nos dio,
una leve lluvia remojo, a la tierra por que pensó,
que el llorar le haría mejor, que el cubrir su corazón
con el dolor de una traición.
Edú Palacios
cuentan las estrellas que le dio dos besos y un obsequio
con detalles al reverso... de una promesa que olvido,
aquel viejo y cansado sol.
Y la luna le reprocha a ese astro desafiante,
su descuido en esas cosas del amor,
pero el sol que es orgulloso ya no quiso dar razón,
mas estando fascinado ante aquel encuentro inesperado,
le fingió un poco de enojo para hacerse el ofendido,
aun sabiendo en su interior, que todo era por culpa
de su olvido en del amor.
Y la luna,... ella siempre tan serena, cedió en su corazón,
para evitar que se enojase en ese encuentro tan fugaz,
el furioso sol de marzo, que hoy tocó su corazón.
Más tarde en un rincón, como si fueran jóvenes los dos,
se acercaron lentamente para hablar...
del amor y sus bondades.
Y la luna dijo...
Y el sol dijo...
Y nosotros dijimos, que pasara entre esos dos.
Y fue allá en ese rincón, cuan lejano a nuestros ojos
que nos llama a descubrirlo con miradas alteradas
y satélites que giran al compás de nuestras vidas,
en donde la luna junto al sol, reanudaron su pasión,
de tantos años de ocasión.
Mientras todo eso sucedía, entre estrellas y otros astros,
la tierra que es celosa se cubría con nubes negras,
ya que así nadie vería, lo que arriba sucedía.
y ante aquella oscuridad provocada por amor,
fuimos presa del temor,
yo un poco más curioso, me asome por la ventana,
pero en vano fue mi intento, de observar algunos besos,
de dos astros tan inmensos allá en el firmamento,
donde todo es como un verso sin medida ni cadencias
y una extraña coincidencia.
Ya la luna se despide de aquel sol tan traicionero,
que se mofa de los celos y se acerca un poco al suelo,
pues la tierra tan sumisa, volverá a ser su consuelo.,
mientras que a nosotros los curiosos,
sólo nos queda una enorme decepción
por no haber visto la traición
que en el cielo se nos dio,
una leve lluvia remojo, a la tierra por que pensó,
que el llorar le haría mejor, que el cubrir su corazón
con el dolor de una traición.
Edú Palacios
::
::