Ecos de tu sombra

MarcosR

Poeta que considera el portal su segunda casa
En las altas plegarias
al viento que se ha ido,
se quedan temblorosas
de humedad y de miedo
las manos que tocaron
el eco de tu sombra,
y fueron para siempre
deudoras de la escarcha
que ha sembrado tu rumbo
a las altas colinas
donde todo se pierde
en el humo del tiempo,
letal, frugal,
perecedero,
aliento presuroso
famélico de flores,
en el mar tormentoso
del mapa del destino.

Allá van las palabras
que no supe quedarme,
huérfanas de sonrisas,
devotas del rocío.
Se han ido para siempre
precipitando intentos
por todos los instantes
que ametrallan al mundo,
deshielos del recuerdo
acechando los restos
serán nuestros latidos,
banales pasatiempos
de un verso moribundo.

Te encuentro en el destierro
más fecundo del día,
o en la alocada brisa
de los veranos breves,
en el lento camino
de los atardeceres
que han borrado tus huellas,
o en las lágrimas leves
que han soltado las olas
sobre todo el silencio.

Así como te invento
en la aurora más triste
o en el mar más inmenso
precursor de naufragios,
te resto de la dicha
de todas mis canciones,
y todo es primavera
en el pálido abismo
de mis noches sin sueño...
 
Última edición:
En las altas plegarias
al viento que se ha ido,
se quedan temblorosas
de humedad y de miedo
las manos que tocaron
el eco de tu sombra,
y fueron para siempre
deudoras de la escarcha
que ha sembrado tu rumbo
a las altas colinas
donde todo se pierde
en el humo del tiempo,
letal, frugal,
perecedero,
aliento presuroso
famélico de flores,
en el mar tormentoso
del mapa del destino.

Allá van las palabras
que no supe quedarme,
huérfanas de sonrisas,
devotas del rocío.
Se han ido para siempre
precipitando intentos
por todos los instantes
que ametrallan al mundo,
deshielos del recuerdo
acechando los restos
serán nuestros latidos,
vanales pasatiempos
de un verso moribundo.

Te encuentro en el destierro
más fecundo del día,
o en la alocada brisa
de los veranos breves,
en el lento camino
de los atardeceres
que han borrado tus huellas,
o en las lágrimas leves
que han soltado las olas
sobre todo el silencio.

Así como te invento
en la aurora más triste
o en el mar más inmenso
precursor de naufragios,
te resto de la dicha
de todas mis canciones,
y todo es primavera
en el pálido abismo
de mis noches sin sueño...
Una belleza. Un poema lleno de figuras evocadoras. Precioso.
Saludos.
Luz
 

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