benignorod
Poeta que considera el portal su segunda casa
No quiero sentarme
a llorar tu despedida,
sintiendo que fue poco
lo que hice.
Un adiós tan simple
no lo quiero,
sin luchar en los vericuetos
del destino.
Se extiende en la distancia
una mano amiga,
que proyecta en la palabra
su bondad,
es el eco que revive,
cada vez que el viento
sopla en la oscuridad.
No es sencillo ocultarse
al viajar en las alas de la verdad,
creciendo en el silencio
con el recuerdo perenne…
Ayúdame a tejer
en el viento melodías,
que en las nubes puedan viajar,
apartando del camino la ironía
y en la distancia penetrar,
el refugio donde se esconde
la tristeza y la melancolía.
a llorar tu despedida,
sintiendo que fue poco
lo que hice.
Un adiós tan simple
no lo quiero,
sin luchar en los vericuetos
del destino.
Se extiende en la distancia
una mano amiga,
que proyecta en la palabra
su bondad,
es el eco que revive,
cada vez que el viento
sopla en la oscuridad.
No es sencillo ocultarse
al viajar en las alas de la verdad,
creciendo en el silencio
con el recuerdo perenne…
Ayúdame a tejer
en el viento melodías,
que en las nubes puedan viajar,
apartando del camino la ironía
y en la distancia penetrar,
el refugio donde se esconde
la tristeza y la melancolía.