DEJAVU
Poeta adicto al portal
Se han cegado mis ojos y hoy no puedo cantarte,
en un lejano viaje mi corazón ha partido,
no hay remedio de hierbas,
ni la acertada prescripción,
ya no encuentro en mañanas
ningún color de alegría.
Se me han cerrado las manos
y por sus grietas no filtran mas que vacío.
Se han cegado mis ojos y apagado melodías,
Pero aquí,
donde los vientos regresan,
donde tus olas reflejan el candor que no se oculta,
tan solo duerme en el tiempo,
enmudecido en su propio espacio,
y regresa de vez en cuando recordando que existía,
Y aquí,
cuando zumbidos de invierno vagan
por las calles y avenidas,
puedo correr aún a tu jardín de palabras,
donde te posas serena y plena,
donde no se ha perdido la luz que inventas al caminar
y a través de tu diamante
se ramifica en mi mente
en un lejano viaje mi corazón ha partido,
no hay remedio de hierbas,
ni la acertada prescripción,
ya no encuentro en mañanas
ningún color de alegría.
Se me han cerrado las manos
y por sus grietas no filtran mas que vacío.
Se han cegado mis ojos y apagado melodías,
Pero aquí,
donde los vientos regresan,
donde tus olas reflejan el candor que no se oculta,
tan solo duerme en el tiempo,
enmudecido en su propio espacio,
y regresa de vez en cuando recordando que existía,
Y aquí,
cuando zumbidos de invierno vagan
por las calles y avenidas,
puedo correr aún a tu jardín de palabras,
donde te posas serena y plena,
donde no se ha perdido la luz que inventas al caminar
y a través de tu diamante
se ramifica en mi mente