José María Arévalo
Poeta recién llegado
Ecuación algebraica, difícil de despejar,
pues su raíz cuadrática no es más exacta,
que las estrellas del cielo, ni los colores
con que tiñe su cuerpo la naturaleza,
con las incógnitas de los deseos.
Pero, esa ecuación que tiene como
principio el teorema de la hipotenusa
del corazón, con la base exponencial
del amor, y hace que la tangente
de la ilusión, gire en la órbita elíptica.
Donde recorren al sol y dejan sin
solución el problema de variable
en grado segundo, dando paso
a la cosecante del dolor, que aqueja
cuando el seno es negativo y la cotangente
resulta positiva, y no poderlo reflejar
en el cartesiano plano, no queda
más resultado que el ángulo
equilátero formado por los abrazos.
Sin embargo, dicha algebraica ecuación
no se descifra, sino empezamos despejando
el algoritmo cifrado en tu piel, y luego
continuamos por la perpendicularidad
de los senos que juntos a la cosecante
de los besos, tienen la solución para
tan bizarro enredo. De querer entender
al amor con el matemático cuento
de solucionar con la razón los pitagóricos
problemas que causan los problemas
sin solución, mas cuando estos vienen
de la raíz cuadrada del corazón y
la exacta racionalización no le da solución.
pues su raíz cuadrática no es más exacta,
que las estrellas del cielo, ni los colores
con que tiñe su cuerpo la naturaleza,
con las incógnitas de los deseos.
Pero, esa ecuación que tiene como
principio el teorema de la hipotenusa
del corazón, con la base exponencial
del amor, y hace que la tangente
de la ilusión, gire en la órbita elíptica.
Donde recorren al sol y dejan sin
solución el problema de variable
en grado segundo, dando paso
a la cosecante del dolor, que aqueja
cuando el seno es negativo y la cotangente
resulta positiva, y no poderlo reflejar
en el cartesiano plano, no queda
más resultado que el ángulo
equilátero formado por los abrazos.
Sin embargo, dicha algebraica ecuación
no se descifra, sino empezamos despejando
el algoritmo cifrado en tu piel, y luego
continuamos por la perpendicularidad
de los senos que juntos a la cosecante
de los besos, tienen la solución para
tan bizarro enredo. De querer entender
al amor con el matemático cuento
de solucionar con la razón los pitagóricos
problemas que causan los problemas
sin solución, mas cuando estos vienen
de la raíz cuadrada del corazón y
la exacta racionalización no le da solución.