Cuervo4141
Poeta que considera el portal su segunda casa
Descarna el jabalí entre los parajes del cielo,
engullir con ansia la fruta colgante en las estrellas,
se abstracta la nube entre cortinas,
decoradas entre flores secas.
Se revuelva tornado entre los colores del arcoiris,
colibrí azotada entre las espigas del flote,
resurge ave fénix en el iris perverso,
postura de estatua el poeta petrificado.
Entre cielo y tierra danzan los animales,
se esconden los dragones, se respira la blanca nieve;
agoniza el embrión entre el puro del viejo,
se reviste el arcano monumento entre la gula.
Aparece tambaleante la pérdida botella,
y en desfile de estrellas, crujir de mandíbulas,
atardecer de libélula y noche de brujas,
arroja furioso el espectro marchito de la tierra infertil.
Rústica mentira entre oro y cobre,
poderoso monstruo que se engulle la avaricia,
de los machos sedientos de la hembra en celo.
Arroyos de pálidas rosas, tendida sabana de otoño,
cálida primavera las mejillas convocadas,
al debate de lo perpendicular,
entre la utopia del cosmos en circuncisión.
Libera los lamentos, ingiere la hambruna,
y se desplaza la plaza en la impotencia de los
depredadores y los gnomos de los cuentos.
Historia, evolución prevención látigos de esclavos,
condenas de la libertad.
engullir con ansia la fruta colgante en las estrellas,
se abstracta la nube entre cortinas,
decoradas entre flores secas.
Se revuelva tornado entre los colores del arcoiris,
colibrí azotada entre las espigas del flote,
resurge ave fénix en el iris perverso,
postura de estatua el poeta petrificado.
Entre cielo y tierra danzan los animales,
se esconden los dragones, se respira la blanca nieve;
agoniza el embrión entre el puro del viejo,
se reviste el arcano monumento entre la gula.
Aparece tambaleante la pérdida botella,
y en desfile de estrellas, crujir de mandíbulas,
atardecer de libélula y noche de brujas,
arroja furioso el espectro marchito de la tierra infertil.
Rústica mentira entre oro y cobre,
poderoso monstruo que se engulle la avaricia,
de los machos sedientos de la hembra en celo.
Arroyos de pálidas rosas, tendida sabana de otoño,
cálida primavera las mejillas convocadas,
al debate de lo perpendicular,
entre la utopia del cosmos en circuncisión.
Libera los lamentos, ingiere la hambruna,
y se desplaza la plaza en la impotencia de los
depredadores y los gnomos de los cuentos.
Historia, evolución prevención látigos de esclavos,
condenas de la libertad.