romaguce
Poeta recién llegado
Cada piedra tiene su historia;
Las más grandes y portentosas moles
Hasta la arena y el polvo escriben su levítico preámbulo;
Mira esa piedra, rugosa, abstracta, perenne,
Esperando la oscuridad total;
Todas sufren de tiempo, pero callan su ansiedad imperturbable
Desgajándose, creando otras historias,
Como aquellas que adornan cuerpos y codicias
U otras, que solas, deambulan, estrellándose exhaustas
Pero conformes;
Cada piedra tiene su historia;
Las que adornan los caminos y nos conocen,
Y en armonía, cantan insulsas la agonía de nuestros días;
Cada piedra tiene su historia;
Algunas
Inexplicables y perpetuas,
Otras
Desapercibidas y complejas,
Aquellas
Bellas e inalcanzables;
Pero todas
Cansadas y sedientas;
Hoy es viernes y bebo el trago amargo de mis viñedos
Las piedras y sus historias, continúan rodando sobre la pendiente
Al son del perfecto canto del fuego y sus cenizas...
Es hora de terminar esta historia.
Las más grandes y portentosas moles
Hasta la arena y el polvo escriben su levítico preámbulo;
Mira esa piedra, rugosa, abstracta, perenne,
Esperando la oscuridad total;
Todas sufren de tiempo, pero callan su ansiedad imperturbable
Desgajándose, creando otras historias,
Como aquellas que adornan cuerpos y codicias
U otras, que solas, deambulan, estrellándose exhaustas
Pero conformes;
Cada piedra tiene su historia;
Las que adornan los caminos y nos conocen,
Y en armonía, cantan insulsas la agonía de nuestros días;
Cada piedra tiene su historia;
Algunas
Inexplicables y perpetuas,
Otras
Desapercibidas y complejas,
Aquellas
Bellas e inalcanzables;
Pero todas
Cansadas y sedientas;
Hoy es viernes y bebo el trago amargo de mis viñedos
Las piedras y sus historias, continúan rodando sobre la pendiente
Al son del perfecto canto del fuego y sus cenizas...
Es hora de terminar esta historia.