Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
La parte alta de tu pierna tiene propias voces,
dos enciclopedias, una edición deluxe,
seis manuscritos, once borradores
y tu lengua me dice "bonjour".
Ese escote puso un glaseado en mis ojos,
el corto de tu falda, me quiso de peón,
de tanto quererte tengo ojos borrosos
y luces de sirena, en vez de neón.
Si no estuvieras tan linda, cambiaría el camino
y me iría de vuelta directo a mi habitación,
apaga las velas que me ha dicho el destino
que hoy duermes conmigo, mi buen corazón.
Es primera vez que preparo la mesa,
nunca se hizo tarde al cuarto para las dos,
de tanto soñarte, hice con la torpeza
un solo de guitarra en un día con tos.
La baticueva de tu falda es un templo de dioses
que viven entre lujos y que juegan fútbol,
tus dedos remasterizaron mis ilusiones
y lo que pase de noche, que nunca lo sepa el sol.
Es la última vez que rimo cuando estés vestida,
te advierto que la letra de mañana puede tardar
si la ropa en tu cuerpo no hace partida
y el desnudo de tus labios, se atrasa al llegar.
dos enciclopedias, una edición deluxe,
seis manuscritos, once borradores
y tu lengua me dice "bonjour".
Ese escote puso un glaseado en mis ojos,
el corto de tu falda, me quiso de peón,
de tanto quererte tengo ojos borrosos
y luces de sirena, en vez de neón.
Si no estuvieras tan linda, cambiaría el camino
y me iría de vuelta directo a mi habitación,
apaga las velas que me ha dicho el destino
que hoy duermes conmigo, mi buen corazón.
Es primera vez que preparo la mesa,
nunca se hizo tarde al cuarto para las dos,
de tanto soñarte, hice con la torpeza
un solo de guitarra en un día con tos.
La baticueva de tu falda es un templo de dioses
que viven entre lujos y que juegan fútbol,
tus dedos remasterizaron mis ilusiones
y lo que pase de noche, que nunca lo sepa el sol.
Es la última vez que rimo cuando estés vestida,
te advierto que la letra de mañana puede tardar
si la ropa en tu cuerpo no hace partida
y el desnudo de tus labios, se atrasa al llegar.