Giaour
Poeta recién llegado
Desde un principio somos los dueños absolutos
de nuestro propio destino...
Mi vida sumida en el Caos determinista
desde que nuestros caminos se dividieron
ha quedado
Las leyes prácticas y severas
gobiernan la dinámica de mi cuerpo,
de mi alma, de mi mente.
-¿Pero qué pasará mañana?-
Puedo predecir con singular exactitud
que lloraré la Muerte de nuestro Amor
por un período considerable de tiempo.
Después la Criatura de su recuerdo
se volverá un masa ininteligible
permeable a los efectos del olvido.
¿Qué errores cometimos para
salirnos definitivamente
de la oblicua órbita del cariño
y la comprensión?
-Ese planeta formado por nuestros corazones
(ese Ser que se esculpe a partir de dos almas),
nos acogió pluralmente como sus satélites mortales-
Tal vez el aleteo misterioso de la rutina
(Mariposa especulativa y sombría
que infecta la sangre de dudas.)
precipitó nuestro estado final
Si tuviera bajo mi manga las ecuaciones adecuadas
para develar la razón precisa por la cual
nos descarrilamos hacia el inestable abismo del Desamor,
calcularía fríamente los pequeños efectos necesarios
para devolvernos inequívocamente
hasta nuestro fluido original.
Esa noble mezcla de partículas
que posibilitan el milagro
de ser Dos
de nuestro propio destino...
Mi vida sumida en el Caos determinista
desde que nuestros caminos se dividieron
ha quedado
Las leyes prácticas y severas
gobiernan la dinámica de mi cuerpo,
de mi alma, de mi mente.
-¿Pero qué pasará mañana?-
Puedo predecir con singular exactitud
que lloraré la Muerte de nuestro Amor
por un período considerable de tiempo.
Después la Criatura de su recuerdo
se volverá un masa ininteligible
permeable a los efectos del olvido.
¿Qué errores cometimos para
salirnos definitivamente
de la oblicua órbita del cariño
y la comprensión?
-Ese planeta formado por nuestros corazones
(ese Ser que se esculpe a partir de dos almas),
nos acogió pluralmente como sus satélites mortales-
Tal vez el aleteo misterioso de la rutina
(Mariposa especulativa y sombría
que infecta la sangre de dudas.)
precipitó nuestro estado final
Si tuviera bajo mi manga las ecuaciones adecuadas
para develar la razón precisa por la cual
nos descarrilamos hacia el inestable abismo del Desamor,
calcularía fríamente los pequeños efectos necesarios
para devolvernos inequívocamente
hasta nuestro fluido original.
Esa noble mezcla de partículas
que posibilitan el milagro
de ser Dos