Efectos de la bebida

Antonio

Moderador ENSEÑANTE/asesor en Foro poética clásica
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El puñetero ojo de la cerradura, iba disminuyendo mientras trataba de encajar sin éxito, aquella llave en la pequeña ranura. Viendo la imposibilidad de salir por sus propios medios, pensó que los efectos de la bebida eran pasajeros, y que, una vez se disiparan sería capaz de acertar a encajar la llave en tan diminuta abertura.
Después de un leve sueño, consiguió atinar y abrir la puerta al primer intento. Al salir, vio con sorpresa a un viejo conocido mirando inquieto su reloj de bolsillo, y que con repetitiva insistencia preguntaba:
-¿Encontraste los guantes y el abanico, Mary Anne?




Antonio Nieto Bruna
Copyright ©
23.9.2015



 
Verdaderamente me dejó pensado este micro tuyo, Antonio.

Por su vuelco inesperado, y quién no leyó a Alicia en el país de las maravillas?


Muy bueno, amigo Antonio. Cualquiera hubiese pensado que Alicia andaba tomando tragos fuertes cuando en verdad estaba creciendo…

Un abrazo.

“Esta vez no había letrerito con la palabra «BEBEME», pero de todos modos Alicia lo destapó y se lo llevó a los labios.—Estoy segura de que, si como o bebo algo, ocurrirá algo interesante —se dijo—. Y voy a ver qué pasa con esta botella. Espero que vuelva a hacerme crecer, porque en realidad, estoy bastante harta de ser una cosilla tan pequeña.¡Y vaya si la hizo crecer! ¡Mucho más aprisa de lo que imaginaba! Antes de que hubiera bebido la mitad del frasco, se encontró con que la cabeza le tocaba contra el techo y tuvo que doblarla para que no se le rompiera el cuello. Se apresuró a soltar la botella, mientras se decía:—¡Ya basta! Espero que no seguiré creciendo... De todos modos, no paso ya por la puerta... ¡Ojalá no hubiera bebido tan aprisa!”
 
Verdaderamente me dejó pensado este micro tuyo, Antonio.

Por su vuelco inesperado, y quién no leyó a Alicia en el país de las maravillas?


Muy bueno, amigo Antonio. Cualquiera hubiese pensado que Alicia andaba tomando tragos fuertes cuando en verdad estaba creciendo…

Un abrazo.

“Esta vez no había letrerito con la palabra «BEBEME», pero de todos modos Alicia lo destapó y se lo llevó a los labios.—Estoy segura de que, si como o bebo algo, ocurrirá algo interesante —se dijo—. Y voy a ver qué pasa con esta botella. Espero que vuelva a hacerme crecer, porque en realidad, estoy bastante harta de ser una cosilla tan pequeña.¡Y vaya si la hizo crecer! ¡Mucho más aprisa de lo que imaginaba! Antes de que hubiera bebido la mitad del frasco, se encontró con que la cabeza le tocaba contra el techo y tuvo que doblarla para que no se le rompiera el cuello. Se apresuró a soltar la botella, mientras se decía:—¡Ya basta! Espero que no seguiré creciendo... De todos modos, no paso ya por la puerta... ¡Ojalá no hubiera bebido tan aprisa!”
Eso trataba, estimado Danie, de provocar la sorpresa, como muy bien dedujiste tú, entre la lectura del aparente ebrio que al final del micro se convierte en la "pequeña" de Lewis Carroll
Gracias por tu visita y comentario.
Un abrazo.
 
Muy buen micro Antonio, ja,ja.ja..... me ocurrió lo mismo que a Danie y Lourdes, ja,ja.ja.....Esta Alicia y su manía de beberse esos brebajes.....
Corto pero muy entretenido y estupendamente elaborado este relato.
Abrazos y aplausos
Me sorprendiste.

El puñetero ojo de la cerradura, iba disminuyendo mientras trataba de encajar sin éxito, aquella llave en la pequeña ranura. Viendo la imposibilidad de salir por sus propios medios, pensó que los efectos de la bebida eran pasajeros, y que, una vez se disiparan sería capaz de acertar a encajar la llave en tan diminuta abertura.
Después de un leve sueño, consiguió atinar y abrir la puerta al primer intento. Al salir, vio con sorpresa a un viejo conocido mirando inquieto su reloj de bolsillo, y que con repetitiva insistencia preguntaba:
-¿Encontraste los guantes y el abanico, Mary Anne?




Antonio Nieto Bruna
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23.9.2015



 
El puñetero ojo de la cerradura, iba disminuyendo mientras trataba de encajar sin éxito, aquella llave en la pequeña ranura. Viendo la imposibilidad de salir por sus propios medios, pensó que los efectos de la bebida eran pasajeros, y que, una vez se disiparan sería capaz de acertar a encajar la llave en tan diminuta abertura.
Después de un leve sueño, consiguió atinar y abrir la puerta al primer intento. Al salir, vio con sorpresa a un viejo conocido mirando inquieto su reloj de bolsillo, y que con repetitiva insistencia preguntaba:
-¿Encontraste los guantes y el abanico, Mary Anne?




Antonio Nieto Bruna
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23.9.2015




Simplemente original. Aplausos y un saludo.
 
El puñetero ojo de la cerradura, iba disminuyendo mientras trataba de encajar sin éxito, aquella llave en la pequeña ranura. Viendo la imposibilidad de salir por sus propios medios, pensó que los efectos de la bebida eran pasajeros, y que, una vez se disiparan sería capaz de acertar a encajar la llave en tan diminuta abertura.
Después de un leve sueño, consiguió atinar y abrir la puerta al primer intento. Al salir, vio con sorpresa a un viejo conocido mirando inquieto su reloj de bolsillo, y que con repetitiva insistencia preguntaba:
-¿Encontraste los guantes y el abanico, Mary Anne?




Antonio Nieto Bruna
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23.9.2015



Salir del sueño de la bebida y despejarse para abrir otra puerta que deja un espacio
tan ensoñodor como lleno de personajes fantasiosos. Encierro y apertura hacia las
ilusiones.
excelente micro. saludos amables de luzyabsenta. ¡Feliz Navidad!
 
Salir del sueño de la bebida y despejarse para abrir otra puerta que deja un espacio
tan ensoñodor como lleno de personajes fantasiosos. Encierro y apertura hacia las
ilusiones.
excelente micro. saludos amables de luzyabsenta. ¡Feliz Navidad!
Muchas gracias por rescatar este ya antiguo micro estimado Luzyabsenta, son publicaciones que dejé aparcadas y veo que no tuve la delicadeza de contestar a algunos lectores, espero que me disculpen.
Un abrazo.
 

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