No puedo sentir el calor,
no es que quiera sentirlo.
Aún no llega la noche,
no es que quiera estar ciego.
Sólo siento el placer
de ver bellos colores,
y las nubes abundan en lo encantador.
Me acuno en un atardecer
acariciando el viento
mientras el sol baja
por una escalera hacia el siguiente firmamento
y al caminar por el umbral,
en cada paso,
una luz carmesí
entra por mi ventana...
pero sólo es el roce de una flor...
que de a poco se marchita,
y el cielo vuelve a caer en penumbra
junto con las nubes
que se pierden...
y mi felicidad.
A lo lejos se aleja
adormecido el sol,
hasta no sentir...
sólo saber...
que mis ojos se apoyaban...
en algo efímero.
no es que quiera sentirlo.
Aún no llega la noche,
no es que quiera estar ciego.
Sólo siento el placer
de ver bellos colores,
y las nubes abundan en lo encantador.
Me acuno en un atardecer
acariciando el viento
mientras el sol baja
por una escalera hacia el siguiente firmamento
y al caminar por el umbral,
en cada paso,
una luz carmesí
entra por mi ventana...
pero sólo es el roce de una flor...
que de a poco se marchita,
y el cielo vuelve a caer en penumbra
junto con las nubes
que se pierden...
y mi felicidad.
A lo lejos se aleja
adormecido el sol,
hasta no sentir...
sólo saber...
que mis ojos se apoyaban...
en algo efímero.