danneco
Poeta recién llegado
Y fueron tiempos más joviales
en cual puro acento era amar.
Fueron todas las ansias tales
un miedo impúdico al llorar.
Fueron tus labios mis pasiones
en un momento tan fugaz.
Siendo los cuerpos las razones
de una caricia tan audaz.
No, cariño, no te he perdido
solo te he dejado virar.
A otras brazos empedernidos
con más razones para amar.
He partido mi huella queda
-un insomnio que de verdad-
fue un enigma de lo que pueda
darle al amor su libertad.
Fueron tus lágrimas ajenas,
su frío vértigo el morar,
espanto amargo de las penas
sin duda; abismo, mujer, amar.
(Y sigue siendo parte mía,
algún intento de amar,
si nos da más la valentía
nos es preciso el pensar
que fue en un tiempo todavía
ahora un recuerdo nada más. )
Danne Connolly.
en cual puro acento era amar.
Fueron todas las ansias tales
un miedo impúdico al llorar.
Fueron tus labios mis pasiones
en un momento tan fugaz.
Siendo los cuerpos las razones
de una caricia tan audaz.
No, cariño, no te he perdido
solo te he dejado virar.
A otras brazos empedernidos
con más razones para amar.
He partido mi huella queda
-un insomnio que de verdad-
fue un enigma de lo que pueda
darle al amor su libertad.
Fueron tus lágrimas ajenas,
su frío vértigo el morar,
espanto amargo de las penas
sin duda; abismo, mujer, amar.
(Y sigue siendo parte mía,
algún intento de amar,
si nos da más la valentía
nos es preciso el pensar
que fue en un tiempo todavía
ahora un recuerdo nada más. )
Danne Connolly.