De vez en cuándo, es preciso recobrar la compostura.
Y claro, dentro del hombre, hay un aliento de vida.
Según Karl Jung, ese aliento de vida es el Ánima.
Arquetipo femenino ancestral y maternal.
Como compensación a toda su andadura épica, hercúlea, sacerdotal, paternalista...
Por si fuera poco, dentro de la mujer, habita el Ánimus.
Figura paterna, de tipo divino.
Que ofrece una variedad próspera, desde lo primitivo y arcaico, hasta lo prudente y genial.
Así, hay mujeres que buscan al hombretón corpulento y garrido.
Y otras se decantan por el estudioso e inventor.
Es por ello que personajes como Woody Allen, por extraño que parezca, triunfan.