SHERIDAM
Poeta asiduo al portal
Y tu egolatría se disfraza de momentos pendulantes,
como el grito de un reloj crucificado en las paredes.
Cómo titubean las horas empapadas mientras corren al río los momentos miserables,
momentos que han sido llorados por el efímero carma que se quedo en mi bolso.
¡Ególatra como te odio!,
te odio como al amor que aún te tengo,
te amo como al dolor que he sentido,
te siento como a la muerte que aún no llega.
¡Miserable!, ¡Ególatra! ¿Cómo te encierro? ¿Cómo?
Como el frío que tritura la carne trituras mis pensares.
De está manera agobiante te manifiesto los momentos que deslizan por mis dedos,
los sentidos turbios que dejaste anclados en el mar de mis recuerdos.
Ególatra, tu egolatría disfrazada de momentos asesinaron mis ganas de besarte
y en mis labios se anida el susurro que deja al alejarse el tiempo.
como el grito de un reloj crucificado en las paredes.
Cómo titubean las horas empapadas mientras corren al río los momentos miserables,
momentos que han sido llorados por el efímero carma que se quedo en mi bolso.
¡Ególatra como te odio!,
te odio como al amor que aún te tengo,
te amo como al dolor que he sentido,
te siento como a la muerte que aún no llega.
¡Miserable!, ¡Ególatra! ¿Cómo te encierro? ¿Cómo?
Como el frío que tritura la carne trituras mis pensares.
De está manera agobiante te manifiesto los momentos que deslizan por mis dedos,
los sentidos turbios que dejaste anclados en el mar de mis recuerdos.
Ególatra, tu egolatría disfrazada de momentos asesinaron mis ganas de besarte
y en mis labios se anida el susurro que deja al alejarse el tiempo.