marquelo
Negrito villero
No hay amor en la partida
mientras no nos enterremos
bajo ese aire silvador
que recoge al otoño ya dormido
No habrá amor sino hay asombro
si tus huesos no se a rquean con dirección a lo que fatiga al ojo.
Dulce zumbido dejan las abejan en nuestros oídos
como un traspiés tuyo entre océanos y tierras,
déjalo
que el amor se ventila cuando
la noche apaga al día
cuando aún ciego
NO TE VE...
déjalo
y siente todas esas palmas salvajes que vinieron a verte,
al vino
que aún borbotea en las bocas
porque sus cabezas revientan
como yo
pensando en ti.
Camina
y
observa
cuando se ahogue un verso;
desnúdate
y
lánzate
hasta el fondo del vaso
sálvalo!
porque la hoja es peregrina
y no lo ve...
Ahora
La noche es un ovillo que sobró
luego de bordar tus ojos
descansa
descansa...
mientras no nos enterremos
bajo ese aire silvador
que recoge al otoño ya dormido
No habrá amor sino hay asombro
si tus huesos no se a rquean con dirección a lo que fatiga al ojo.
Dulce zumbido dejan las abejan en nuestros oídos
como un traspiés tuyo entre océanos y tierras,
déjalo
que el amor se ventila cuando
la noche apaga al día
cuando aún ciego
NO TE VE...
déjalo
y siente todas esas palmas salvajes que vinieron a verte,
al vino
que aún borbotea en las bocas
porque sus cabezas revientan
como yo
pensando en ti.
Camina
y
observa
cuando se ahogue un verso;
desnúdate
y
lánzate
hasta el fondo del vaso
sálvalo!
porque la hoja es peregrina
y no lo ve...
Ahora
La noche es un ovillo que sobró
luego de bordar tus ojos
descansa
descansa...