Háblame de tus pérdidas
Para creer que me tocas
El soñar que provocas
Me borra del desierto
Me quema la piel
Luego sé que nada es cierto
Y que contigo no estaré
Háblame de tus días
Para saber si me amas
El olor que emanas
Sabe que te miento
Me da sentido otra vez
Luego me despierto
Y sé que contigo no estaré
Las noches eran eternas
No sé si lo recuerdas
Con tus miradas no había fin
Ahora en un mundo ruin
Eres comedia al cantar
Eres risa al gritar
Y un pequeño tulipán sin color
Una orquesta que le canta al amor
Una ausencia llena de dolor
Un ángel que bajo a mi infierno
Me dio un abrazo tierno
Y reencendió mis sentimientos
Sin llantos sin lamentos
Luego de correr a ningún lado
De creer en este pecado
Escuche la voz que en mi se a encajado
Diciendo que de mi estaba enamorado
Hasta luego yo tu amado
Ya termino el derroche de tu miel
Háblame de nada esta noche y de él
El abrazo de la despedida
Deja al alma dolida
Unidos por una existencia
Dolor en mí por tu ausencia
Silencio en mi boca por venganza
Y mi muerte que es la única esperanza
Para creer que me tocas
El soñar que provocas
Me borra del desierto
Me quema la piel
Luego sé que nada es cierto
Y que contigo no estaré
Háblame de tus días
Para saber si me amas
El olor que emanas
Sabe que te miento
Me da sentido otra vez
Luego me despierto
Y sé que contigo no estaré
Las noches eran eternas
No sé si lo recuerdas
Con tus miradas no había fin
Ahora en un mundo ruin
Eres comedia al cantar
Eres risa al gritar
Y un pequeño tulipán sin color
Una orquesta que le canta al amor
Una ausencia llena de dolor
Un ángel que bajo a mi infierno
Me dio un abrazo tierno
Y reencendió mis sentimientos
Sin llantos sin lamentos
Luego de correr a ningún lado
De creer en este pecado
Escuche la voz que en mi se a encajado
Diciendo que de mi estaba enamorado
Hasta luego yo tu amado
Ya termino el derroche de tu miel
Háblame de nada esta noche y de él
El abrazo de la despedida
Deja al alma dolida
Unidos por una existencia
Dolor en mí por tu ausencia
Silencio en mi boca por venganza
Y mi muerte que es la única esperanza