Darío Nervo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Después de tres días, el abuelo, logró finalmente conciliar el sueño. No entendía del porqué de su situación; estaba profundamente triste y se evidenciaba en la mirada. Lloraba amargamente en silencio, en su mundo, en su espacio, jamás esperó lidiar con aquella suerte: Los hijos por los que tanto luchó, tomaron la más injusta de las decisiones y el viejo, quien siempre tenía una sonrisa ancha en el rostro, lejos de su casa, muy lejos, vivía ahora en un asilo para ancianos...
*Imagen tomada de la red
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