Carlos Gabriel Plenazio
Gabriel varón gay enfermero
Cuando el alba a esparcirse por la lontananza empieza.
Cuando la noche coge del cielo su negro cabello.
Y deslumbra el día adormecido su primer destello,
un ángel de alas limpias y blancas pierde la pureza.
Condenado a su distante estrella la sutil criatura,
siente cien mil yagas. dolorosas por su espalda abrirse,
su ropa fina corona y lazo de oro a la cintura,
en llanto, barro y podredumbre comienza a deslucirse.
Por el espíritu creador de todo lo viviente.
Sus lenguas adoptan el lenguaje burdo pero humano.
Y en su sien pelada coronando escamas la serpiente,
lo convierte en bastardo inmortal, de todo lo profano.
Desdichado en la aridez de su desierto desolado,
anda por el mundo tentando traiciones y mentira,
surca el suelo, su hoz aguda y oscura cosechando ira ,
y hace talentoso el don y el mando que le fue otorgado.
Luego de turbar de oscuro el corazón a la violencia.
Enlutando días de pecado y elecciones vanas.
Remuerde el polvo de la frágil y homínida conciencia.
Deshonrando en sangre el vestido de todas las hermanas.
Al fin la noche sorbe su paso herido en sepulturas.
Luce pulcritud de ángel ante el espíritu viviente
Y acusa a todos los hombres frente al Dios de las alturas.
Por que aquel Job antiguo, sigue siendo hallado, Inocente.
Cuando la noche coge del cielo su negro cabello.
Y deslumbra el día adormecido su primer destello,
un ángel de alas limpias y blancas pierde la pureza.
Condenado a su distante estrella la sutil criatura,
siente cien mil yagas. dolorosas por su espalda abrirse,
su ropa fina corona y lazo de oro a la cintura,
en llanto, barro y podredumbre comienza a deslucirse.
Por el espíritu creador de todo lo viviente.
Sus lenguas adoptan el lenguaje burdo pero humano.
Y en su sien pelada coronando escamas la serpiente,
lo convierte en bastardo inmortal, de todo lo profano.
Desdichado en la aridez de su desierto desolado,
anda por el mundo tentando traiciones y mentira,
surca el suelo, su hoz aguda y oscura cosechando ira ,
y hace talentoso el don y el mando que le fue otorgado.
Luego de turbar de oscuro el corazón a la violencia.
Enlutando días de pecado y elecciones vanas.
Remuerde el polvo de la frágil y homínida conciencia.
Deshonrando en sangre el vestido de todas las hermanas.
Al fin la noche sorbe su paso herido en sepulturas.
Luce pulcritud de ángel ante el espíritu viviente
Y acusa a todos los hombres frente al Dios de las alturas.
Por que aquel Job antiguo, sigue siendo hallado, Inocente.
Última edición: