Carlos R. Ruiz González
Poeta asiduo al portal
Como dos grandes amigos, platicamos y reímos,
disfrutamos los momentos más sabroso que este vino,
recordamos viejos tiempos y después los que vivimos.
A ninguno le importó que fueras pata y yo pingüino.
Con el tiempo nos besamos, nos quisimos y casamos,
tú de blanco y yo de jacket y juramos respetarnos.
Pero nunca imaginé, por iluso no lo sé,
que el destino con el tiempo llegaría con un albur,
y al llegar el crudo invierno para mi sería un infierno.
Tus alas desplegarse miré y su aleteo escuché,
por un instante imaginé que tu plumaje
me daría un abrazo eterno con sabor a miel.
Confundido solo ví que emprendías tu vuelo al sur;
porque el invierno allá para ti no es crudo.
Sin saber ni que decir, no supe reaccionar,
me dejaste congelado me dejaste mudo.
Extendí mis alas para seguir tu vuelo,
pero solo pude correr y te perdí en el cielo.
Rescaté algunas plumas que dejaste en tu partida
con ellas escribo versos y el tintero mis heridas.
Ya que no logro volar, porque volar no es lo mío,
formaré un nuevo hogar; buscaré por tierra y mar
un amor sincero de colores blanco y negro.
disfrutamos los momentos más sabroso que este vino,
recordamos viejos tiempos y después los que vivimos.
A ninguno le importó que fueras pata y yo pingüino.
Con el tiempo nos besamos, nos quisimos y casamos,
tú de blanco y yo de jacket y juramos respetarnos.
Pero nunca imaginé, por iluso no lo sé,
que el destino con el tiempo llegaría con un albur,
y al llegar el crudo invierno para mi sería un infierno.
Tus alas desplegarse miré y su aleteo escuché,
por un instante imaginé que tu plumaje
me daría un abrazo eterno con sabor a miel.
Confundido solo ví que emprendías tu vuelo al sur;
porque el invierno allá para ti no es crudo.
Sin saber ni que decir, no supe reaccionar,
me dejaste congelado me dejaste mudo.
Extendí mis alas para seguir tu vuelo,
pero solo pude correr y te perdí en el cielo.
Rescaté algunas plumas que dejaste en tu partida
con ellas escribo versos y el tintero mis heridas.
Ya que no logro volar, porque volar no es lo mío,
formaré un nuevo hogar; buscaré por tierra y mar
un amor sincero de colores blanco y negro.