Fabian Gallardo
Poeta recién llegado
La noche se acerca y ella está ausente,
no puedo ver sus ojos, que brillan como estrellas,
ni su mirada, que resplandece el cielo , y
peor aun besar sus labios,
que son como planetas, pues están distantes.
¿Y es acaso verdad que la extraño?
Si, en verdad la extraño,
pues odio ver como el sol se desvanece,
y la luna apenas aparece.
Solo puedo sentir que la primera lágrima toca mi mejilla,
y a lo lejos escucho simplemente un adiós,
un suspiro que no quiere ser evocado.
Mientras su luz se va, entran a mí palabras oscuras,
que se convierten en versos que se mueren con el tiempo.
Y vivo las horas más crueles y
felices de la existencia,
en las que todo existe,
y nadie es nada.
En las que se escriben las poesías más oscuras,
las más crueles, pero también las más enamoradas.
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no puedo ver sus ojos, que brillan como estrellas,
ni su mirada, que resplandece el cielo , y
peor aun besar sus labios,
que son como planetas, pues están distantes.
¿Y es acaso verdad que la extraño?
Si, en verdad la extraño,
pues odio ver como el sol se desvanece,
y la luna apenas aparece.
Solo puedo sentir que la primera lágrima toca mi mejilla,
y a lo lejos escucho simplemente un adiós,
un suspiro que no quiere ser evocado.
Mientras su luz se va, entran a mí palabras oscuras,
que se convierten en versos que se mueren con el tiempo.
Y vivo las horas más crueles y
felices de la existencia,
en las que todo existe,
y nadie es nada.
En las que se escriben las poesías más oscuras,
las más crueles, pero también las más enamoradas.
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