( Carta IV )
La manera adecuada no la se,
El método de abanicar las manos
En desmedro del alma
Me importa un carajo estudiarlo,
La formula para olvidar
Y dejar un tímido adiós de labios
Me vale madre,
Y al pensar
Que no se tiene la convicción para luchar esto,
Y sacrificar el encierro del ser
Para lograr la felicidad,
Creo ser, yo mismo el que te abrirá la puerta
Para que seas libre como los vientos,
Mas todo se tergiversa
Todo se pierde y el amor se guarda en los bolsillos
Y se olvida y se hiere,
Se mata
Se apaga con fuego en la nieve.
Mi orgullo se va
A la mismísima y reverenda mierda
Porque usted señora
Por si misma la tomo y la hizo añicos,
El jugo de la desdicha se esparce
Te retuerce, te pisotea la cabeza
Se encumbra a asechar la razón,
Y uno peca de ingenuo cuando es de sexo con pasión.
Las palabras las lleva el viento
Y el viento te lleva a ti,
No pretendía ser único en tu vida,
No pretendía figurar en las fotos familiares
Ni compartir un asado dieciochero,
Si no que procuraba acariciar tu alma
Y juramentarte hacerte feliz,
Pero ya esta
Se deja solo todo completo
De equidad mental,
Se habla de no sufrir
Se dice que es por el bien de los dos,
¡¡Que cresta sabes tu del corazón.!!
Como te capacitas para marchitar
La primavera por el masoquismo viril,
Con que motivo juegas con el alma
Y dejas los labios amargos
De ímpetu, de nicotina
Por la noches a solas que me dejas aquí,
Esperando tu llegada para partir.
Pero vete,
Vete sola,
Deja mi conciencia botada,
Yo me sueno mis ganas
Y me arremango el letargo del futuro cortado de raíz,
Yo me desecho de cuerpo
Y me insito a no amar,
Me armo de cojones para no llorar,
No me pidas no pensar,
No me pidas no callar.