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El adiós

Javier B

Poeta fiel al portal
Se nos fueron cerrando los minutos
en el latido de un reloj cautivo
de la rutina que devora lutos,
y niega el ansia de sentirse vivo.

Se nos fueron cerrando nuestros labios
en la sequía de palabras viejas;
llegaron los silencios, esos sabios
heraldos del adiós de las parejas.

Se nos fueron abriendo los peldaños
que llevan a las sombras de tu ausencia;
llegó el juicio implacable de los años
y nos dictó formal indiferencia.

Se fueron agolpando las mentiras
al ver que se alejaban las verdades,
quedaron las promesas hechas jiras
en esta guerra cruel de voluntades.

Se fue borrando sin motivo alguno
la absurda negación de lo perdido;
quedó el sabor de un beso inoportuno
que se pierde en los labios del olvido.

Se fueron asomando despedidas
y hasta el mañana se volvió cobarde;
del cielo de tus manos extendidas
brotó un lamento con sabor a tarde.

Se fue quedando el día sin motivos
para dejar sus cielos descubiertos,
y nos halló la noche casi vivos,
con nuestros corazones casi muertos.

Y se quedaron quietos !qué ironía!
los mundos que habitaban nuestra cama,
y una constelación de cobardía
llenó de oscuridad mi panorama.

Y se quedaron quietas esas horas
que eluden al albor de la mañana,
y ya no se asomaron las auroras
en el féretro gris de mi ventana.

Te fuiste y desde entonces no soy yo,
no encuentro en el mañana los despojos
de aquel que sin remedio se perdió
en los acantilados de tus ojos.

- Javier
 
Última edición:
Unos buenos cuartetos con rima alterna Javier, te felicito por tu composición tan rítmica que lleva al lector a disfrutar la lectura apreciando también esa melancolía que nos compartes. Un placer haberte leído.
Un saludo cordial.
 
Se nos fueron cerrando los minutos
en el latido de un reloj cautivo
de la rutina que devora lutos,
y niega el ansia de sentirse vivo.

Se nos fueron cerrando nuestros labios
en la sequía de palabras viejas;
llegaron los silencios, esos sabios
heraldos del adiós de las parejas.

Se nos fueron abriendo los peldaños
que llevan a las sombras de tu ausencia;
llegó el juicio implacable de los años
y nos dictó formal indiferencia.

Se fueron agolpando las mentiras,
esas que saben a dolor callado,
a soplo del pesar con que me miras
en este atardecer acongojado.

Se fue borrando sin motivo alguno
la absurda negación de lo perdido;
quedó el sabor de un beso inoportuno
que se pierde en los labios del olvido.

Se fueron asomando despedidas
y hasta el mañana se volvió cobarde;
del cielo de tus manos extendidas
brotó un lamento con sabor a tarde.

Se fue quedando el día sin motivos
para dejar sus cielos descubiertos,
y nos halló la noche casi vivos,
con nuestros corazones casi muertos.

Y se quedaron quietos !qué ironía!
los mundos que habitaban nuestra cama,
calló el amor y se quedó vacía
la luz que de la luna se derrama.

Y se quedaron quietas esas horas
que eluden al albor de la mañana,
y ya no se asomaron las auroras
en el féretro gris de mi ventana.

Te fuiste y desde entonces no soy yo,
no encuentro en el mañana los despojos
de aquel que sin remedio se perdió
en los acantilados de tus ojos.

- Javier
Vendrán muchos después de mí ─yo mismo me encargaré de invitarlos─ para que sean partícipes de la belleza formal, conceptual y poética de estos enormes serventesios que nos compartes. Desde hoy ponme en la lista de tus admiradores. Un saludo cordial y gracias por el instante de grata poesía.
 
cuanta evidencia dejan sus cuartetas, muy originales, grato leerle
Se nos fueron cerrando los minutos
en el latido de un reloj cautivo
de la rutina que devora lutos,
y niega el ansia de sentirse vivo.

Se nos fueron cerrando nuestros labios
en la sequía de palabras viejas;
llegaron los silencios, esos sabios
heraldos del adiós de las parejas.

Se nos fueron abriendo los peldaños
que llevan a las sombras de tu ausencia;
llegó el juicio implacable de los años
y nos dictó formal indiferencia.

Se fueron agolpando las mentiras,
esas que saben a dolor callado,
a soplo del pesar con que me miras
en este atardecer acongojado.

Se fue borrando sin motivo alguno
la absurda negación de lo perdido;
quedó el sabor de un beso inoportuno
que se pierde en los labios del olvido.

Se fueron asomando despedidas
y hasta el mañana se volvió cobarde;
del cielo de tus manos extendidas
brotó un lamento con sabor a tarde.

Se fue quedando el día sin motivos
para dejar sus cielos descubiertos,
y nos halló la noche casi vivos,
con nuestros corazones casi muertos.

Y se quedaron quietos !qué ironía!
los mundos que habitaban nuestra cama,
calló el amor y se quedó vacía
la luz que de la luna se derrama.

Y se quedaron quietas esas horas
que eluden al albor de la mañana,
y ya no se asomaron las auroras
en el féretro gris de mi ventana.

Te fuiste y desde entonces no soy yo,
no encuentro en el mañana los despojos
de aquel que sin remedio se perdió
en los acantilados de tus ojos.

- Javier
 
He venido por indicación de mi amigo ElhiDelsue al que agradezco mucho la invitación; me sumo a su comentario, amigo : cuéntame entre los que te seguirán con mucha atención y, si lo que vendrá luego es del mismo nivel de lo que aquí presentas, tendrás de mi la misma admiración que aquí te expreso. Estoy seguro de que esta casa ha ganado con tu incorporación un poeta de mucha valía. Estos serventesios son de una gran altura poética.

Bien llegado.

Un abrazo.
 
Última edición:
Preciosos serventesios, Javier, llenos de lirismo y sentimiento. Elhi tenía razón cuando me dijo que eres un gran poeta y me invitó a leerte.
Un abrazo y mi aplauso, poeta.
 
Se nos fueron cerrando los minutos
en el latido de un reloj cautivo
de la rutina que devora lutos,
y niega el ansia de sentirse vivo.

Se nos fueron cerrando nuestros labios
en la sequía de palabras viejas;
llegaron los silencios, esos sabios
heraldos del adiós de las parejas.

Se nos fueron abriendo los peldaños
que llevan a las sombras de tu ausencia;
llegó el juicio implacable de los años
y nos dictó formal indiferencia.

Se fueron agolpando las mentiras,
esas que saben a dolor callado,
a soplo del pesar con que me miras
en este atardecer acongojado.

Se fue borrando sin motivo alguno
la absurda negación de lo perdido;
quedó el sabor de un beso inoportuno
que se pierde en los labios del olvido.

Se fueron asomando despedidas
y hasta el mañana se volvió cobarde;
del cielo de tus manos extendidas
brotó un lamento con sabor a tarde.

Se fue quedando el día sin motivos
para dejar sus cielos descubiertos,
y nos halló la noche casi vivos,
con nuestros corazones casi muertos.

Y se quedaron quietos !qué ironía!
los mundos que habitaban nuestra cama,
calló el amor y se quedó vacía
la luz que de la luna se derrama.

Y se quedaron quietas esas horas
que eluden al albor de la mañana,
y ya no se asomaron las auroras
en el féretro gris de mi ventana.

Te fuiste y desde entonces no soy yo,
no encuentro en el mañana los despojos
de aquel que sin remedio se perdió
en los acantilados de tus ojos.

- Javier

Hola Javier, bienvenido. Grande tu entrada con este hermoso poema que desde el primer serventesio ya anuncia las bondades de tu poesia:

Se nos fueron cerrando los minutos
en el latido de un reloj cautivo
de la rutina que devora lutos,
y niega el ansia de sentirse vivo.

Ha sido un verdadero placer leerte poeta. Felicidades.
Saludos cordiales.
 
Unos buenos cuartetos con rima alterna Javier, te felicito por tu composición tan rítmica que lleva al lector a disfrutar la lectura apreciando también esa melancolía que nos compartes. Un placer haberte leído.
Un saludo cordial.
Estimado Ricardo, te agradezco profundamente la gentileza de tu comentario. Es verdaderamente alentador que mis humildes letras hayan encontrado tan buena acogida. Espero que sigamos compartiendo nuestros versos en este espacio por mucho tiempo.

Saludos

Javier
 
Estimado Elhi, no tengo palabras para expresar mi gratitud por tus comentarios y por la recomendación que has hecho del poema. Espero que podamos seguir compartiendo letras en este espacio de amantes de la poesía por mucho tiempo. Un abrazo afectuoso desde México.
 
Se nos fueron cerrando los minutos
en el latido de un reloj cautivo
de la rutina que devora lutos,
y niega el ansia de sentirse vivo.

Se nos fueron cerrando nuestros labios
en la sequía de palabras viejas;
llegaron los silencios, esos sabios
heraldos del adiós de las parejas.

Se nos fueron abriendo los peldaños
que llevan a las sombras de tu ausencia;
llegó el juicio implacable de los años
y nos dictó formal indiferencia.

Se fueron agolpando las mentiras,
esas que saben a dolor callado,
a soplo del pesar con que me miras
en este atardecer acongojado.

Se fue borrando sin motivo alguno
la absurda negación de lo perdido;
quedó el sabor de un beso inoportuno
que se pierde en los labios del olvido.

Se fueron asomando despedidas
y hasta el mañana se volvió cobarde;
del cielo de tus manos extendidas
brotó un lamento con sabor a tarde.

Se fue quedando el día sin motivos
para dejar sus cielos descubiertos,
y nos halló la noche casi vivos,
con nuestros corazones casi muertos.

Y se quedaron quietos !qué ironía!
los mundos que habitaban nuestra cama,
calló el amor y se quedó vacía
la luz que de la luna se derrama.

Y se quedaron quietas esas horas
que eluden al albor de la mañana,
y ya no se asomaron las auroras
en el féretro gris de mi ventana.

Te fuiste y desde entonces no soy yo,
no encuentro en el mañana los despojos
de aquel que sin remedio se perdió
en los acantilados de tus ojos.

- Javier

Estimado Javier:

Aunque yo también recibí la invitación del amigo Elhi para degustar de tu tremenda poesía ya te había leído
en una terzanela titulada "Ya tengo mi razón comprometida". y desde ese instante me di cuenta del gran poeta que tenía ante mi. Debo decirte que en estos serventesios donde tocas el tema del desamor rayas muy pero que muy alto con un lirismo fuera de serie y que en verdad emociona. De modo que ya te lo dije en su
momento y te lo vuelvo a repetir, no solo tienes en mi a un gran admirador sino a un asiduo y fiel lector.

Recibe un cordial saludo.

Miguel Angel.
 
Se nos fueron cerrando los minutos
en el latido de un reloj cautivo
de la rutina que devora lutos,
y niega el ansia de sentirse vivo.

Se nos fueron cerrando nuestros labios
en la sequía de palabras viejas;
llegaron los silencios, esos sabios
heraldos del adiós de las parejas.

Se nos fueron abriendo los peldaños
que llevan a las sombras de tu ausencia;
llegó el juicio implacable de los años
y nos dictó formal indiferencia.

Se fueron agolpando las mentiras,
esas que saben a dolor callado,
a soplo del pesar con que me miras
en este atardecer acongojado.

Se fue borrando sin motivo alguno
la absurda negación de lo perdido;
quedó el sabor de un beso inoportuno
que se pierde en los labios del olvido.

Se fueron asomando despedidas
y hasta el mañana se volvió cobarde;
del cielo de tus manos extendidas
brotó un lamento con sabor a tarde.

Se fue quedando el día sin motivos
para dejar sus cielos descubiertos,
y nos halló la noche casi vivos,
con nuestros corazones casi muertos.

Y se quedaron quietos !qué ironía!
los mundos que habitaban nuestra cama,
calló el amor y se quedó vacía
la luz que de la luna se derrama.

Y se quedaron quietas esas horas
que eluden al albor de la mañana,
y ya no se asomaron las auroras
en el féretro gris de mi ventana.

Te fuiste y desde entonces no soy yo,
no encuentro en el mañana los despojos
de aquel que sin remedio se perdió
en los acantilados de tus ojos.

- Javier
Javier,
¡Cuán melancólicos tus versos, pero bellos y musicales! Un gusto llegar. ¡Saludos y bendiciones!
 
Se nos fueron cerrando los minutos
en el latido de un reloj cautivo
de la rutina que devora lutos,
y niega el ansia de sentirse vivo.

Se nos fueron cerrando nuestros labios
en la sequía de palabras viejas;
llegaron los silencios, esos sabios
heraldos del adiós de las parejas.

Se nos fueron abriendo los peldaños
que llevan a las sombras de tu ausencia;
llegó el juicio implacable de los años
y nos dictó formal indiferencia.

Se fueron agolpando las mentiras,
esas que saben a dolor callado,
a soplo del pesar con que me miras
en este atardecer acongojado.

Se fue borrando sin motivo alguno
la absurda negación de lo perdido;
quedó el sabor de un beso inoportuno
que se pierde en los labios del olvido.

Se fueron asomando despedidas
y hasta el mañana se volvió cobarde;
del cielo de tus manos extendidas
brotó un lamento con sabor a tarde.

Se fue quedando el día sin motivos
para dejar sus cielos descubiertos,
y nos halló la noche casi vivos,
con nuestros corazones casi muertos.

Y se quedaron quietos !qué ironía!
los mundos que habitaban nuestra cama,
calló el amor y se quedó vacía
la luz que de la luna se derrama.

Y se quedaron quietas esas horas
que eluden al albor de la mañana,
y ya no se asomaron las auroras
en el féretro gris de mi ventana.

Te fuiste y desde entonces no soy yo,
no encuentro en el mañana los despojos
de aquel que sin remedio se perdió
en los acantilados de tus ojos.

- Javier
Me parecen unos serventesios de una belleza lírica y una carga emocionan increíble. Un hallazgo tu poesía, Javier. Felicitaciones y aplausos sinceros.
 
He venido por indicación de mi amigo ElhiDelsue al que agradezco mucho la invitación; me sumo a su comentario, amigo : cuéntame entre los que te seguirán con mucha atención y, si lo que vendrá luego es del mismo nivel de lo que aquí presentas, tendrás de mi la misma admiración que aquí te expreso. Estoy seguro de que esta casa ha ganado con tu incorporación un poeta de mucha valía. Estos serventesios son de una gran altura poética.

Bien llegado.

Un abrazo.
Estimado jmacgar,

Te agradezco profundamente la gentileza de tu comentario. Espero que sigamos compartiendo nuestra poesia por mucho tiempo mas en esta casa.

Saludos

Javier
 
Hermosa y sentida poesía que nos compartes. Gracias por eso.
 
Última edición:
Se nos fueron cerrando los minutos
en el latido de un reloj cautivo
de la rutina que devora lutos,
y niega el ansia de sentirse vivo.

Se nos fueron cerrando nuestros labios
en la sequía de palabras viejas;
llegaron los silencios, esos sabios
heraldos del adiós de las parejas.

Se nos fueron abriendo los peldaños
que llevan a las sombras de tu ausencia;
llegó el juicio implacable de los años
y nos dictó formal indiferencia.

Se fueron agolpando las mentiras,
esas que saben a dolor callado,
a soplo del pesar con que me miras
en este atardecer acongojado.

Se fue borrando sin motivo alguno
la absurda negación de lo perdido;
quedó el sabor de un beso inoportuno
que se pierde en los labios del olvido.

Se fueron asomando despedidas
y hasta el mañana se volvió cobarde;
del cielo de tus manos extendidas
brotó un lamento con sabor a tarde.

Se fue quedando el día sin motivos
para dejar sus cielos descubiertos,
y nos halló la noche casi vivos,
con nuestros corazones casi muertos.

Y se quedaron quietos !qué ironía!
los mundos que habitaban nuestra cama,
calló el amor y se quedó vacía
la luz que de la luna se derrama.

Y se quedaron quietas esas horas
que eluden al albor de la mañana,
y ya no se asomaron las auroras
en el féretro gris de mi ventana.

Te fuiste y desde entonces no soy yo,
no encuentro en el mañana los despojos
de aquel que sin remedio se perdió
en los acantilados de tus ojos.

- Javier
Una lenta agonía fue esta, aunque de una belleza poco común el poema en que la cuentas. Un aplauso Señor mío.
Saludos.
 

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