El aire entre las ramas-.

BEN.

Poeta que considera el portal su segunda casa
Pido palabras

como pido silencio.

Sabiendo que las palabras

son nada, y el silencio, el mundo

entero.

Gestos serenos que apacigüen

la tierra amontonada.

Pido el sustento

de tu sol y de tu espalda,

embellecida hoy, por la

memoria y el recuerdo,

tristes profesores, aurigas

de columna y fuego.

Pido cenizas que aliente

el viento terrestre, y el aire caliente

de las espigas cotidianas.

Pido, ensimismada, que algo

te detenga, una mano, una voz,

de alguien tristemente desvanecido.

Pido, sí, que te rescaten.

De tu tierna alabanza,

de tu cosecha de manantiales,

de tu pueril incertidumbre

de mujer de pureza insondable.

Las aguas remotas, y las ramas

verdes, te persiguen, efebos dorados

que el mar conquista en su apacible

vertiente.

Pido una mano, la fronda, solitaria

y fresca, de exacta belleza,

un círculo en tus

paredes. Sí, pido, amada,

la llave de tu muro.

©
 
Pido palabras

como pido silencio.

Sabiendo que las palabras

son nada, y el silencio, el mundo

entero.

Gestos serenos que apacigüen

la tierra amontonada.

Pido el sustento

de tu sol y de tu espalda,

embellecida hoy, por la

memoria y el recuerdo,

tristes profesores, aurigas

de columna y fuego.

Pido cenizas que aliente

el viento terrestre, y el aire caliente

de las espigas cotidianas.

Pido, ensimismada, que algo

te detenga, una mano, una voz,

de alguien tristemente desvanecido.

Pido, sí, que te rescaten.

De tu tierna alabanza,

de tu cosecha de manantiales,

de tu pueril incertidumbre

de mujer de pureza insondable.

Las aguas remotas, y las ramas

verdes, te persiguen, efebos dorados

que el mar conquista en su apacible

vertiente.

Pido una mano, la fronda, solitaria

y fresca, de exacta belleza,

un círculo en tus

paredes. Sí, pido, amada,

la llave de tu muro.

©
y dicen que los árboles son vida, son el oxígeno del mundo, saludos
 
Pido palabras

como pido silencio.

Sabiendo que las palabras

son nada, y el silencio, el mundo

entero.

Gestos serenos que apacigüen

la tierra amontonada.

Pido el sustento

de tu sol y de tu espalda,

embellecida hoy, por la

memoria y el recuerdo,

tristes profesores, aurigas

de columna y fuego.

Pido cenizas que aliente

el viento terrestre, y el aire caliente

de las espigas cotidianas.

Pido, ensimismada, que algo

te detenga, una mano, una voz,

de alguien tristemente desvanecido.

Pido, sí, que te rescaten.

De tu tierna alabanza,

de tu cosecha de manantiales,

de tu pueril incertidumbre

de mujer de pureza insondable.

Las aguas remotas, y las ramas

verdes, te persiguen, efebos dorados

que el mar conquista en su apacible

vertiente.

Pido una mano, la fronda, solitaria

y fresca, de exacta belleza,

un círculo en tus

paredes. Sí, pido, amada,

la llave de tu muro.

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Que bello poema de amor y vida y mucho más, tu sensible escritura alcanza en él cotas muy altas de belleza amigo Ben. Abrazote vuela. Paco.
 

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