sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
El albañil de los ladrillos románticos
construía una casa
con el mensaje de su voz
se apoderaba de su cuerpo y su alma
en la luz de sabor a incienso
hasta hacer de todo una luz brillante
en el espejismo de su huella
de su retrato entre líneas
de reposo de almas
que hacían la bondad
de los hermosos huecos
de retratar el corazón
en ladrillos
en forma de amores
de cosas bellas
en esplendores
que se hacían en su acento
de alma en su gloria
de su tejado
entre su mensaje de poesía
de alcanzar su retrato
de construir la palanca del amor,
de llevar a las brillantes iluminaciones
al pensamiento,
de tocar su voz
y exprimirla en su acento
de llevar a las miradas
al acoplo de su ritmo
de llevar a los besos a su néctar
de acariciar los mensajes de las palabras
de tener una luz en su detector
el albañil de las mareas de gloria
de su canción
de su voz
de su acento
en las lágrimas de colores,
que se hacia su casa en el ventanal poético
en un mundo de letras
de retratos
de pinturas
de amor
y de arte,
entre cada lado de su mirada,
de conectar el camino adecuado,
de entretener a la cima de su luz,
de alcanzar a un paisaje
en la construcción
en el mecanismo de su huella
de ver rebosar la magia
en la pintada de corazones
era el albañil poético
de donde los corazones
eran la masa de la construcción
de rebosar todo en la pintada del tiempo
de la academia de albañiles de poesía
su imagen en el retrato
de su volumen extenso
en la canción de su pensamiento
que enciende al brillo de la imagen
de cada letra en su sonido
de verse en el reflejo
de meter los labios
en las rendijas de almas proféticas
de alcanzar el túnel de un idioma
mientras se pone su pincel
y sus ladrillos de corazones
y eso
a hacer poesía.
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